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Precio de Suscripción

                                                                                                                     Ä-

                                                                                                                     f iO' Q pías.

                                                                                                                                    iPüesíFB'..... 3D' D "

                                                          S H MJÍJV^ 71/0                                                           nMmn snello...  "

                                                                                                                                                                             ñm, mes,.,, 1'25 "

             Organo de la " Uiiiój^ Pai riófica" deJ disíriío de Jííaíaró " iPlBSlPB. 3'5ö "
                                 l(edaccJón y ^dminisíracíón: PlasaI Santa Jlna. S

    ISJ o 3                                               oriiTiM'         ]B                               ^

                                                                                                            se anuncian, bastando, para convencerse de

    Autógrafo del Marqués de Estella                                                                        ello, con que a todos los españoles por igual,

                                                                                                            sin diferencias de clase y categoría, se les

                                                                                                            considerase obreros de la gran fábrica del

    Nos honramos en publicar el autógrafo recibido de nuestro ilustre Jefe,                                 Estado.
    si no fuera bastante nuestra fé en los destinos de España, el honor recibi-
                                                                                                            Mas ¿qué se pretende alcanzar con la con-
                 do sería un acicate para laborar por ella y para ella.
                                                                                                            cesión de los tales socorros, rebaja de cédu-

                                                                                                            la, supresión del impuesto de inquilinato y

                                                                                                            aumento de sueldos y jornales a partir del

                                                                                                            11.° hijo en los funcionarios y del 8.° en los

                                                          ' /.a-                                            obreros? Dada la escasez de las actuales re-

                                                                                                            muneraciones y la cuantía de los impuestos

                                                                                                            bien está el intento para aliviar en lo posible

                                                                                                            la pesada carga de la vida, mas por su signi-

                                                                                                            ficancia no creo que constituya el remedio.

                                                                                                            ¿O es que se pretende fomentar la natalidad

                                                                                                            en España con el otorgamiento de los men-

                                                                                                            cionados privilegios? Cierto estoy también de

                                                                                                            que tales mercedes, poco estimulantes por sí

                                                                                                            solas, no bastarían en este caso a secundar

                                                                                                            los.nobles propósitos del Gobierno.

fe                                                                                                          Digámoslo sin rodeos

                                                                                                            Para hacer llevadera la vida en esta época

                                                                                                            de desaforada codicia no hay que mirar sola-

                                                                                                            mente a las familias numerosas que se trata

                                                                                                            de socorrer; hay que considerar también lo

                                                                                                            difícil que va siendo el exterior decoro, en ge-

                                                                                                            neral. a las familias que tengan un número de

                                                                                                            hijos igual a la miiad del a partir del cual se

                                                                                                            tiende a ayudar al obrero.

                                                                                                            Hoy el pavoroso problema de un regular

                                                                                                            vivir no se resuelve con insignificantes auxi-

                                                                                                            lios a los más firmes sostenes de la Patria, y

                                                                                                            les llamo sostenes a estas numerosas familias

                                                                                                            porque,' de no haber faltado a Grecia y al ro-

                                                                                                            mano Imperio, no hubieran esas naciones des-

                                                                                                            aparecido y su civilización pura seguiría hoy

                                                                                                            guiando a la humanidad y otra luz no se vis-

                                                                                                            lumbraría, sino la suya, en los horizontes del

                                                                                                            mundo-

                                                                                                            Hoy el auxilio, y eficaz, lo necesitamos to-

                                                                                                            dos, por lo menos los que, desgraciadamen-

                                                                                                            te, solo producimos trabajo, a pesar de que

                                                                                                            éste sea .sinónimo de riqueza en términos de

                                                                                                            la verdadera economía. ¿Cuál es, en qué con-

                                                                                                            siste ese auxilio? Consiste en que el Estado

                                                                                                            ponga coto a las demasías de esas clases so-

                                                                                                            ciales que a su capricho regulan el precio de

                                                                                                            la vivienda, del vestido en su más amplio

                                                                                                            concepto y de la alimentación. El abuso es

                                                                                                            tal, el malestar es tan hondo que el Estado y

                                                                                                            solo el Estado puede y debe imponer el equi-

                                                                                                            librio perdido hace veinte años, hoy juguete

                                                                                                            de unos cuantos desaprensivos y desprecia-

                                                                                                            bles ciudadanos

                                                                                                            Quiera el Poder público penetrar en la en-

                                                                                                            traña del problema, proceda con mano dura

                                                                                                            en la reparación o supresión de aquellas pie-

                                                                                                            zas que no se ajusten y recorran cual deben

                                                                                                            los ciclos de esta máquina social, fuente de

             Ctiestione© sociales                                                                           bienestar, a que aspiramos, y está el proble-

                                                                                                            ma resuelto.

                LA FAMILIA                                NUMEROSA                                          Ahora bien; si lo que se pretende es fomen-

     ; Ha publicado esfos días la prensa la nofi-         los industriales no están, por lo visto, com-     tar la natalidad en España, ya no basta, ni
        íicia de que el Gobierno ha dispuesto confe-      prendidos en el indicado proyecto. L o esta-
        rir a una ponencia la redacción de un regla-      rán, sin duda J o s militares, los artistas, los  con mucho, con ser muy estimable, el aludi-
         mento que determine los socorros a conceder      dependientes ^ comercio, XoS médicos, los
                                                          abogados: pero los propietáños, posiblemen-       do material remedio. E l problema es muy
    ' a los padres de familia numerosa, pertene-          te, quedarán exentos. A mi me parece que to-
         cientes, al parecer, a la clase de funcionarios  dos debieran participar de los beneficios que     grave y complejo, pero con una sencilla in-

      , y obreros. Los labradores, los artesanos y                                                          yección de verdadera religiosidad, con el

                                                                                                            abandono del paganismo a que nos hemos

                                                                                                            entregado, con la vuelta a Dios, en una pala-

                                                                                                            bra, dejaría de serlo.               J. E .
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