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La voz de nuestro Prelado                     (Continuación)
                             LAS AUTORIDADES

      A las autoridades civiles incumbe el cuidado del bien común de la
porción dé pueblo a ellas encomendada. Pero el bien común no sólo cons-
ta délo material, sino que también de valores morales. De ahí que la
inmoralidad pública no puede serles indiferente y sus acciones positivas
desedificantes o sus omisiones que redunden en facilidades de inmoralidad
¡son de gran responsabilidad ante Dios. Así lo reconoce de ordinario la
autoridad pública, y muy aprovechable es lo legislado sobre el particular.
Como apéndice separado de esta instrucción insertaremos algo de la legis-
lación de nuestro país. Pero no siempre lo legislado es ley viva, sino que a
veces por incuria de autoridades subalternas y locales, las leyes favorables
resultan letra muerta, y, por respetos humanos, miras personales, intereses
creados o miedo a los resultados de actuaciones enérgicas, se cometen gra-
vísimas infracciones que ni la autoridad civil evita ni la autoridad local
religiosa se atreve a abordar, por el miedo a reacciones peligrosas.
': Las autoridades locales saben o deben saber a qué atenerse, y cumplir
con su deber, aunque sea difícil o comprometedor. El.ejercicio de la auto-
ridad sabido es que cuesta sinsabores que hay que afrontar con serenidad
y alteza de mira. O, de lo contrario, retirarse antes que ofender a Dios.
Harto dolor causa cada vez que nos enteramos de que las normas de la
Superioridad no se cumplen y pedimos a Dios nos inspire el modo, que,
suave o enérgico, según convenga, siempre sólo con miras a Dios y al bien
de las almas, sea tan general y eficaz que acabe de una vez con actitudes
de seudodiplomacia, que sólo dan ganancia al infierno y cargan a muchas
conciencias.

                                       (De la Pastoral del Excmo. y Rvdmo. Dr. Don Ramón
                                       Masnou y Bolxeda, Obispo Auxiliar de Vich).

                                                                              'sr

PRIMER ANIVERSARIO DE LA MUERTE DE

D. JOSÉ ALSINA CARBONELL

entregó su alma a Dios en ésta, el á\o 26 de abril de 1954

confortado con los Santos Sacramentos y la Bendición Apostólica

                        (E. P.D.)

Su esposa, hijos, hijos políticos, nieto, hermanos y dennos fannilio, supli-

can a sus amigos la asistencia al OFICIO DE ANIVERSARIO que, por

el eterno descanso de su alma, se celebrará rriañana lunes, a las 8'30

en nuestro Monasterio.  Ripoll, 24 de abril de 1955
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