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Año n.                                                GRANOLLKnS, 17 MAYO 1914.                    Núm. 28.

                          maio m                                                                   Trimestre, 1'50 ptas
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                                                      CALLE DEL LIRIO, núm. 2                           No se devuelven los originales

Montero                                               ficio de presidir la comisión que fué a
                                                      París para negociar el tratndo de paz con
    Con la muerte de don Eugenio Monte-               los Estados Unidos...
ro Ríos, España pierde el más amante de
sus hijos, y el partido liberal una de sus                ¡Cuántas amarguras; qué de sinsabo-
más salientes figuras.                                res le ocasionara a don Eugenio tal ab-
                                                      negación!
    La brillante historia política del malo-
grado don Eugenio puede decirse co-                       Por haber cumplido como bueno, qui-
mienza al ser elegido diputado en las                 so «arrinconársele», sin conseguirlo; ya
Cortes Constituyentes, para terminar el               que a la muerte de Sagasta, le encargó el
pasado año, al dejar la presidencia de lu             Hey la formación de gabinete.
Alta Cámara y combatir con ahinco el
proyecto de Mancomunidades, que hicie-                    Abandonó el señor Montero Ríos el
ra suyo el gobierno que en aquel enton-               gobierno, «por oponerse resueltamente»
ces presidid el conde' de Roma nones y                — y ello no debiera olvidarlo Cataluña —
que el señor Moatero estimó — honrada-                a que fuese un hecho la llamada «ley de
mente — como atentatorio a la integridad              jurisdicciones».
de su patria.
                                                                                          * *•  *
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                                                          Por combatir con denuedo el proyecto
    En enero de 1870, le designó Prim pa-             de ley de Mancomunidades se ha preten-
ra desempeñar la cartera de Gracia y                  dido vilipendiarle, presentándole como
Justicia.                                             enemigo de Cataluña.

    A su labor personal se debe (da refor-                El señor Montero, como buen español,
ma del Código penal, la reforma de la ley             ansió, cual el que más, el engrandeci-
de inamovilidad judicial, de casación pa-             miento y pi'osperid;id de las regiones,
ra lo criminal y de la ley Hipotecaria.»              siendo-partidario de conceder a las mis-
                                                      mas todo aquello que a tal fin tendiera,
    De su acendrado cariño a la causa de-             así como se opuso tenazmente a cuanto
mocrática,, son buena prueba «la implan-              estimara atenta rio a la integridad de la
tación de la ley del matrimonio civil» y^             patria.
el establecimiento de la «reforma de la
ley del jurado».                                          Por creerlo así, luchó — pero con no-
                                                      bleza— para impedir la aprobación del
    También dejó huella de su espíritu,               citado proyecto de Mancomunidades, al
eminentemente liberal, en las leyes que               extremo de dimitir Ja presidencia del Se-
sobre Enseñanza y Fomento dictó a su                  nado, cuando el gobierno que dirigía el
paso por el ministerio de este último                 ilustre conde de Romanones lo hizo suyo.
ramo.
                                                                                          **#
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                                                          Sus prestigios y excepcionales dotes le
    En días aciagos para la patria, a raiz            hicieron, en muchas ocasiones, arbitro
del desastre colonial, prestó a España y              de la política española y, aunque comba-
a la Dinastía inmenso servicio.                       tido, nadie osó poner en duda su acen-
                                                      drado amor a España, al Trono y a la
   Arrostrando impopularidad, pero cum-               causa liberal democrática, por las que
pliendo sagrado deber, como español y                 luchó toda su vida.
como monárquico, aceptó — atendiendo
«muy elevados ruegos y razones», que                      Descanse en paz tan eminente hombre
llegaran al fondo de su alma — el sacri-              público.
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