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AÑO iri.  S . WelUí (le CliBisois ®^ d e /^SsHI d e fl^§ia.-                                                      NÚM, 90

          ^Bió»i€^i9 iis?.Mj^i%A.i4 mW' w^Tmu^ñw^» utmmnikJLWM,

  PRECIOS DE SUSCRICION: En San Feliu de Guixols, tres                                                            I Anuncios y reclamos, á precios convencionales.—El pa-
meses, 1'60 pesetas. — Fuera, 2 pesetas..— Extrangero. 3'80                                                       1 go será adelüntado.—No se devuelven originales. — Se anun-
pesetas.—Ultramar, 4 pesetas.—Números sueltos, 6 cuartos.                                                         I ciará gratis toda obra que se reciba.

              POESÍ                                          fuerza inteligente tendrá un ser cuanto más t a r -  sornetió su idea al Consejo de Salamanca, en cu-
                                                                                                                  ya asamblea, después de haber oído las explica-
                                    ME                       de pronuncie el nví\veís&\ ptiede ser....            ciones de boca dal hombre más grande y extraoi'
                                                                                                                  dinario de todos lea siglos, les más osados se
  i. Jiai liig'f Baksla.                                     Decid á un ignorante que nuestro globo está          contentaron con á&c\r\ puede ser.... y Colon su-
                                                                                                                  frió largo tiemp* las consecuencias de esta fes-
   Coasta d® un tomo eo octavo mayor de cer-                 en continuo movimiento, y se reirá en vuestras       puesta.
ca 300 págiaas, en buen papel y clara impre-
BÍOII, al precio de 6 reales el ejemplar.                    barbas; acosadle con todos los argumentos de la         El puede ser es un recurso admirable en nues-
                                                                                                                  tros tiempos de términos medios; bien es verdad
   Se halla de venta en la imprenta de este pe-              ciencia, y cuando no pueda más, dirá encogién-       que es la expresión del término medio por exce«
riódico, calle de Alg^vira, 4.                                                                                    lencia. Nadie se sustrae de su influjo, Ua aman-
                                                             dose de hombros con una expresión bestialmente       te desdeñado por su bella, echa mano del recur -
                                      »g                                                                          so de los feos, de la constancia, y dice: ^Puede
                                                             inatéánla, puede ser....                             ser que la venza». Un dipl®mático sueña con el
 VENTA AL POR MAYOR Y MENOR.                                                                                      ministerio, se despierta y exclama: ttPuede
                                                             Un hombre de ciencia cree desde luega que el         ser..,,yi La política especiante sólo se funda ea
                M¡                                                                                                el puede ser..>.
                                                             mundo está en rotación; pero decidle que esos
                                      de                                                                             En fin, hasta el que escribe se pregunta, al
                                                             astros qae conocemos con el nombre de estrellas      terminar estos renglones.... ¿Habré logrado ha-
      i'Vi&iiclÉeo «iídll^ é hijo,                                                                                cer un artículo? Puede ser.... ¿Encontraré lecto-
                                                             fijas, son otros tantos soles brillantes más que     res á quienes les agrade? Esto es más dií'icií, psro
                                  Mayor 7,                                                                        t&mhieü..,.puede ser.
                                                             el nuestro, entonces el hombre científico se pon-
               S. FELIU DE GUIXOLS.                                                                                                                            A.
                                                             drá eatraffibasmano^ ea la frente, recorrerá su
        •ÜEBE SER...                                                                                                   LAS MUJEESS Y LAS FLORES.
                                                             gabiaete, se parará meditabuado, y al cabo «x-
   Hé aquí las úitimas palabras de la sabiduría                                                                                     AUTlOUIiO DE... í-BtMAYEBA,
humana. Caaudo el hombre analiza hechos que                  clamará; puede ser.... puede ser,....
Bo comprende; cuando se le presentan verdades                                                                         ¡El Campo!
 descoBOcidaa que superan los límites de su ra-              El ptcede ser es ©1 apoyo mayor, quizá el único         La Primavera ha lanzado su carroza da náca-
 sen, exclama, como para desatar la dificultad,                                                                    res y topacios entre las ondas ethéress, y envuel-
puede ser,.,. Esta es la última trinchera de la fé;          de la calumnia; sia él no existiría esta arma de     ta en los velos del aire ha esparcido una lluvia
 el baluarte extremo de la racionalidad, el pos-                                                                  de ñores ssbre montañas y praderas.
 trer asilo de la ciencia vencida.                           los viles.      ,                                       Amapolas, Jazmines, caléndala?, geráRiop, c!a-
                                                                                                                  veles y azucenas, entreabren por doquier sus cá-
    Puede ser.... hasta aquí llega el poder del              Todos creen que una mujer es honrada, virtuo-         lices perfumados, columpiándose con voluptuo-
 hombre. ¡Efugio miserable y ridículo para disi*                                                                  sidad entre ios brazos del céfiro.
 mular el afocamient© de un ser que no osa lan-              sa, desinteresada, llena de candor y de senti-          El campo es hoy con SKS essitas blancas como
 zarse en la senda desconocida! Parapetado en es-                                                                 palomas, con stis bosqueeiilos de naranjos y li-
 ta trinchera el necio parece sabio, y en llegando           mientos nobles y elevados; pero un envidioso,         moneros, con su ondulante mar de espigas dora-
 á este límite, el sabio parece necio. Esta es la                                                                 das, el imán adonde por atracción misteriosa ge
 mejor medida del entendimiento. Tanto más                   un despreciado, un maldiciente, cuenta acerca        dirigen nuestros pases, el panorama de ius y de
                                                                                                                  colores que maravillados admiran nuestros ojos.
                                                             de ella ana historia absurda y descabellada. To-        En la ciudad ne hay nada, absolutamente nada.
                                                                                                                     Por no haber, hasta las mujeres semejantes á
                                                             dos exclaman al oiría: «No es ciertos —mas él        una bandada alegre de golondriuns, abaadouaa
                                                                                                                  todas las tardss el amurallado recinto; y andan-
                                                             repone:—«Yo no lo creo, pero como no es impo-        do como la? cogujadas y las pajaritas de ias í«io-
                                                                                                                  ves, arrastran la.ámplia coia de su traje de seda
                                                             sible..., puede ser....— Y adiós reputación de       color de rosa ó azul sobre alfombras de esmeral-
                                                                                                                  da.
                                                             quien llega á decirse puede ser.... La virtud de        Miradas á vista de pájaro y á grande altura,
                                                                                                                  parecerían caléndulas ó campanilla» inclinadas
                                                             usa mujer, su joya más preciada y rica, está é       sobre el césped.
                                                                                                                     Ellas buscan á las flores, y las flores cuchi-
                                                             la merced da un ptcede ser....'Bask^^LU caent&        chean entre sí con cierta alegría infantil, cuan-

                                                             epigramático, cuyos protagonistas se caUau de

                                                             propósito; basta usa sonrisa de inteligencia, una

                                                             mirada, á veces, para que cada cual suponga I©

                                                             que 88 le antoje, y cuando sa hable de ella di-

                                                             gan: «Si, la señorita L.... yo la creía muy bue-

                                                             na, pero algún día.. . puede ser^...» Y Qoa esto

                                                             sobra y basta.

                                                               Puede ser y la indecisión qua estas paiübras re-
                                                             presentan, ha sido la pesadilla de los grandes
                                                             hombree y la remora de todos los adelantos.

                                                               El fanatismo de nuestros abuelos abrumó eOn
                                                             su puede ser, á los que se jactaron da haber obli-
                                                             gado al vapor á trabajar con sus máquinas, y
                                                             con BU puede ser escarneció á Galileo, que le
                                                             anunciaba el movimiento del globo. El exceptis-
                                                             mo moderno responde con sn puede ser..,, á loe
                                                             que le anuncian la nevegacian aérea, y riéndose
                                                             á mandíbulas latientes, lanza un puede ser á los
                                                             que trabajan por encontrar la cuadratura del cir-
                                                             cule y el movimiento continuo.

                                                                Cristóbal Colon poseía un mundo, más allá de
                                                             los mares, y andaba mendigando un rey á quien
                                                             regalárselo. La magnánima Isabel le acogió y
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