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•UtaDMm 7 CtoKrú, 12 de Mayo <tol9»                      ;^^l*' «^q-

VILLANOVESES CON ANÉCDOTA

El poeta Manuel de Cabanyes

    EH Cisne de la Poesía —como era lla-         — ¿por qué no? — las lecturas que delei-           do la vida y obra del I^>etar pedimos coa-
 mado Manuel de Oabanyes en los cenáculos        taban su espíritu. Mías y el ambiente dis-         desoend«icia.
 literarios de su época— murió joven por         par debieron inclinarle^a ser tal como tve,
 ser un elegido de los dioses o de su Dios.      y así consagró su obra en la linea del cla-          EnteodemoB que el vate viOaoorés —ato-
 Oomo fruto maduro al alborear el alba, dá-      sicismo. Todo lo que hay en ella es medi-          jado de los f>ifener, Mas, Bastus, MaitiD
 bale al astro rey destellos de ufanía al        tado, desde la «Canción del esclavo» hasta         de Aáxalá, etc., todos ellos ptimckoím (}•
 escribir el libro «Preludios de mi lira». Per-  el «Cántico nupcial». Todo pimtualizado,           la «¡Renaixenca» —, era más bien tm dásioo
 tenecen estas poesías a la diríamos hoy         sin entorpecimiento cerebral alguno. ¡Qué          con corazón de románüoo. El actual mar-
 fabulosa escuela horaciana. Poemas senti-       gran poeta fue Cabanyes y ctoio hubiera            qués de Castelldosrius, don Féüx de Sexit-
 mentales oomo aquel en que pedía perdón         alcanzado la alta cima a la que sólo llegan        menat, ha dicho que él gran !tmpuiM> que
 B una «celeste virgen» y otros de contenido     los grandes maestros, de haber vivido máa          tuvo lá «Renaixen^a» nos hizo olvidar todo»
 filosófico como aquel otro dedicado al áu-      años!                                              lo anterior. Y Cabanyes, por clásico o el»-
 reo metal, denotan que hubo en Oabanyes                                                            sicista, no olvidó el pesado, fuente de laa
 un espíritu lleno de Inquietudes, de prome-       No obstante, conceptuado Cabanyes co-            más concretas y provecbosas enaefflwrwwn.
 sas y de aflrmaciones poéticas. Estás afir-     mo un romántico de la época, cabría defi-
 maciones eran vividas por el Poeta y de-        nirlo en qué dase de romanticismo milita-             La biblografía del Poeta, por lo poco qm
 mostraban claramente su pensamiento. Por-       ba. Quizá mejor era, como hombre y como            produció, es bastante extensa. El ii^é»
 gue el poeta, como el que se dedica a ensa-     poeta, un sensitivo en alto grado. Aiuique         Aüiaoa Peers, en vta libro de brove texto,
 yos o el áspero filósofo, deben también sos-    más tarde vinieran otros hombres en el             pero de gran interés, gloeó baoe e£los di-
 tener con sinceridad y gallardía su tesis de    mimdo de la rima, considerados como ro-            versos aspectos de loa poemas expoeatoa aa
 lo que para ellos significa la vida. Y nuestro  mánticos, éstos representaban un áecadea-          los «PrehJdios», en reladóa con las escu»-
 Oabanj^es sostenía sus conceptos mesura-        tismo que mayorm^ite era la negación de            las clásica y romántica, merecieodo ser
 dos de la existencia humana, sin importarle     todo valor himiano. Ea verdad, después de          traducido al catalán taa«tinado eoeeifo por
•demasiado las veleidades de las Musas.          nuestro Poeta, pocos ha habido qtie se ha-         el señor Gustavo Oalcerán, que fue tm era-
 Hay en los «Preludios» una equilibrada          yan semejado a él en pulcritud y plenitud          dito Investigador y c(»npatricio nuestro.
 sensación poétioa, muy elegante. No asoma       espiritual.
 en momento alguno la banalidad. Todas las                                                                                             a B.
 composiciones tienen un contenido grave.          Las límpidas aguas del lago que surcaba
 Quizás el autor buscaba una solución que        el Cisne inmortal oscureciéronse durante
 si poéticamente ya la tenía resuelta, en su     su dulce y lenta agonía, y la estrella de
 mente bullía con im cúmulo de ideas.            Horacio palideció de honda pena al cerrar
                                                 Cabanyes los ojos para siempre, en plena
    No hay que destacar en su obra la in-        juventud. Y los suspiros a la «celeste vir-
 fiuencia de la línea clásica, convertida por    gen», llevados por im viento suave, se co-
"&• en método en brillantez y ajustadas          bijaron con recato en ignoto lugar, lejos,
 estrofas. Sd el clasicismo es vai sistema li-   muy lejos de la prosaica existencia de tan-
 terario que imita a los clásicos y tiene sus    tos «rubicundos hidrópicos».
 principios y reglas, las composiciones de
 este vUlanovés —líricas o elegiacas, i)ero       "La corta vida de nuestro Poeta va del
 todas de gran elevación— denotan, más
 ttue un acercamiento hacia Eiquéllos, una       año 1808 al 1833. Pero, como el Doncel de
 total compenetración. Así lo enjuició Quin-
 tana en una bella oración Uterarla conver-      Sigüenza, aún vivió más de lo que pudo es-
 tida en panegírico. Opinión que nosotros
 compartimos, y de la que rebuye algo el         cribir. Ello no quita la más mínima impor-
 escritor que ha situado a este Poeta como
 Uno de los primeros impulsores del Rena-        tancia a la frase de Manuel de Montollu
 cimiento literario catalán.
                                                 al decir qu& «la poesía verdadera siempre
    Sin duda algima, a Manuel de Cabanyes
 Qo hay que verle desde el ángulo puramente      es la mejor definición del sujeto o tema
 local. Vivió en varios ambientes, y de dios
 Bacó consecuencias. E3 circulo familiar,        que la ispira». Y a ello se atenía siempre
 ^Bsáe luego; fue el principal factor para
 íedbir buenos consejos. Pero también pesó       nuestro Cabanyes al Iluminar si^ ideas y
 la autoridad moral del Colegio de las Es-
 cuelas Pías de Barcelona, los cursos de         verterlas en el espejo reverberante de la
 Humanidades, las Universidades de Valen-
 cia y Oervera, donde tuvo en esta última        Poesía, que era en definitiva, «su» Poesía,
 Un fugaz destello d^ rebeldía, y más tarde,
 taragoza, en cujra chidad recibió la inves-     o sea la Poesía que él sentía, fueitemente
 tidura de Licenciado en I>ere<dio. liuego
                                                 ligada a su ser.

                                                    Nos resta decir que el Renacimiento ca-
                                                 talán del pasado siglo fue obra de los ro-
                                                 mánticos, como asevera CSarda Venero. Al
                                                 atribuir nosotros a Cabanyes tma ascenden-
                                                 cia clásica, no Intentamos desviarlo del mo-
                                                 vimiento literario imperante en aquel en-
                                                 tonces, sino alejarle algo del misiDO por
                                                 diversas razones. Si nuestra opinión no
                                                 concuerda con quienes han estudiado a fon-

5.ft. ínarquís

                                                 Y Tejidos de Algodón
                                                                                                    • -TI»—.
Despacho en Barcelona:                           TELEFONO 68                                        Deapaeho d« MadrUb

CALLE DIPUTACIÓN, NUM.  24H4 ilaVdILoLAsNUVEVATeYiiGdELoTsRUd e                                     ^^A^^^lm^^o^r*^íA^*^n^^
                                                                                                    r«i«foBoj»if%
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