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                                                 TÜMiaev* y Oeltrá, 31 de Marzo d« 1962                                                                       r

       ¡a esquina                             Crinlca* d * la t«d Catalana da Pranta

£L SUEÑO Y LA REALIDAD                                                   ¡Cuidado con los coches!

  Alguien ha dicho que vale más la vis-

^^a que el día del acontecimiento. A mi

"ér la afirmación es exacta^ porque en el

^seo, en la esperanza, cabe toda perfec- Una de las advertencias más usadas mente a aquellos que van a pie sorteando
* ' ^ ; es en la realidad donde se encuen- y repetidas cuando se manda a un peque- los automóviles, no. también hay que ad-
íron ¡os defectos y los disgustos, mezcla- ño a la calle para algún recado, es la vertírselo a los conductores y a todos los
•<íos, claro está, con las Ijellezas y las ale- consabida frase: «¡Cuidado con los co- que viajan en el interior de los vehículos,
Srlas, pero defectos y disgustos al fin y al ches!». Pero esta advertencia que todos o quizá sea a eUos a quienes más deba
«abo.                                         hemos oído cuando se nos hacía de pe- dirigirse la advertencia, porque de las

Sthendal explicó el amor (que en definí- queños y o.ue, de seguro, habremos asi- estadísticas se desprende que no son pre-
''"o es una f ase del deseo) en su teoría mismo repetido nosotros haciendo la re- cisamente los peatones los que corren
^ la cristalización. Sthendal decía que si comendación a algún niño, no debería que- mayor riesgo ni los que resultan más per-
*e deja una rama seca de un árbol cual- darse en frase destinada a la infancia, si- judicados. Hay sí, un porcentaje elevado
^iera dentro de una mina de sal (Sthen- no que deberíamos repetírnosla unos a de víctimas entre los peatones en los ac-
^ era de Salzburgo, país de minas de otros y cada uno a si mismo desde lo cidentes ocurridos en las zonas urbanas,
^^), poco a poco la humedad del suelo, intimo de su pensamiento, en todos los pero aun así son siempre inferiores al
í<^to con la sal de la mina, formarán una instantes de nuestra vida o, por lo menos, número total de víctimas causadas' entre
^Pa de cristales que embellecerán la ra- en todas aquellas ocasiones en que nos los conductores y pasajeros ocupantes de
^ hasta convertirla en un precioso objeto lanzamos entre el fragor de las calles de vehículos brindan un número de vícti-
ipWonte y deslumbrador cual si de una la ciudad o a lo largo de las carreteras, mas que rebasan las 35-300, las víctimas
                                              siempre que pueda ofrecérsenos un peli- entre los peatones fueron sólo 13.457, y
J<*o se tratara.                              gro debido al tranco, y esto, lo mismo
                                              si cumplimos la función de conductores
  I ^ fantasía junto con el deseo humano      de algún vehículo, como si actuamos de                             en las zonas urbanas concretamente, las
hacen sobre las personas y los objetos lo     modestos peatones.                                                 víctimas entre los ocupantes de vehículos
'nismo •que la humedad y la sal hicieron                                                                         se elevaron a 15.875, mientras las ocurri-
*** ios minas de Salzburgo: Cristalizar, y      Toda precaución, toda prudencia, re-                             das entre los peatones salo llegaron a
*•*«• convertirnos en Dulcinea a cualquier    sulta siempre poca, frente a las múltiples                         10.233.
•^donsa y cifrarnos nuestro ideal y con-      ocasiones y circunstancias en que el hom-
vertirnos en quimera la obtención de algo     bre se transforma en víctima de la má-                               Y la consecuencia más lamentable que
^M o los ojos de los demás, que no sien-      quina, creada por él mismo y destinada                             se desprende de la estadística facilitada
*en la fantástica cristalización, les parece  a su comodidad y a su servicio. Y en el                            por la Jefatura Central de Tráfico, es la
*«« absoluta vulgaridad.                                                                                         bochornosa realidad de poder constatar
                                                                                                                 que el porcentaje más elevado de acciden-

Desgraciadamente, la cristalización ter- caso del automóvil el hombre se encuen- tes de tráfico no se debe a las deficien-
"lino cuando la vida se impone con su tra en sus manos una máquina muy útil, cias técnicas de las carreteras n i de la
'•«ida crudeza, con su cruda realidad.        muy codiciada y que ofrece también mu- maquinaria, ni tampoco por causas fortui-
                                                                                                                 tas debidas a la visibilidad o a las con-
•AJluel pensar que aquella persona, que- chas comodidades y ventajas, pero ade-                                  diciones atmosféricas, no. M mayor por-
                       afqeulieclidaapda,ractoe,dequaenatequeltmieánse,  y esto es lo  que no   debe olvidarse,  centaje de {u:cidentes lo prc^mrcionan las
*V(Uel rtiAieble, que                                                    también con   él a su  disposición un   constantes mfracciones del Código de
*o»"go nos darían la                                                                                             Circulación. De los 64.366 accidentes ocu-
•^ inconuenientes 3/ desventajas que tal peligro y un motivo de desgracia. Todo                                  rridos en el territorio nacional durante el
WJ'sono, mueble, cargo o aparato llevan es cuestión del uso que sabe dársele.                                    ano 1B6X, nada menos que 47.808, fuerim
                                                                                                                 debidos a infracciones del Código. O sea
^ s « . y lo propio ocurre con la fornia- Acaba de hacerse pública la estadística                                que casi un setenta y cbico por «iento
*??n de una opinión, de una doctrina, de accidentes <ie tráfico ocurridos en Efe-                                de los accidentes r^iatrados, ocmriercn
S ? ella arte, potitica o deporte. Crista- paña durante el pasado año 1961, y los                                por causa de indisciplina, de falta de
"*íi nuestra atina y acabamos siendo fa- datos que a través de ella se nos ofrecen                               sentido común, por imprud^eia y por
**ticog de aquel supuesto y soñado ideal siguen la pauta poco alentadora de los                                  mentecatez. Y el tributo pagado han sido
****« Que el tiempo y la realidad funden años precedentes, si bien se nos hace no-                               esos 1.808 muertos, en muchos casos vio-
*>» crisoles de nuestra fantasía y nos re- tar que en relación con el año anterior y                             timas inocentes, y en otros también, pro-
*'*íaen a nuestra posición de observador teniendo en cuenta el incremento de ve-                                 pios -re^xmsables «He se lananron a la
•**icero y vemos las cosas tal cual son hículos en circulación, el número de ac-                                 muerte en una actitud realmente soMda
**'» -los cristales con que las embellecimos cidentes ha disminuido en un diez por                               aunvK krespMasirtjfe.
y <híe fueron la causa, de nuestro amor y ciento y el de las víctimas mortales en
"* nuestro deseo. Y al volvemos objetivos un quince por ciento. Algo es algo. Pero
f^^wws en la sima de nuestra ilusión a pesar de ello, las cifras siguen siendo
J w ^ e vemos que lo que supusimos joyel
^extraordinario valor, no era otra cosa       escalofriantes: nada menos que 64.366 es                             pero esta irresDonsabilidad oo tíáAioe
''*« una rama seca, caída de un árbol         el número total que alcanzaron los ac-                             de la culpa. El propio Santo Padre ha
^''^'ífluiero en el interior de una mina.     cidentes de tráfico durante el pasado año,                         advertido más de una vez « los católicos
^Porn evitar ese desengaño que lá reali-      y esos accidentes arrojaron un resultado                           que no deben olvidar que cuando im ac-
IjSa nos guarda estamos desarmados los        de 48.822 víctimas, entre las cuales, y                            cidente mortal es consecuencia del dea-
Rumanos. Es ley de vida el soñar, el de-      esto es lo doloroso, 1.808 fueron mortales'.                       cuido o de una grave falta de cxmtíxxntín,
?**••, el esperar y lo es así mismo el atri-                                                                     significa una vlolaeita del mandamieatio
2"'' perfecciones a c^uello que amemos,         Mil ochocientos ocho muertos por ac-                             de 1» Ley de Dios que dice: «No mattirt».
*•* tenga o no las tenga.                     cideates de tráfico, en una nación de poco                         Como católicos y como seres pertenecien-
                                              más de treinta y un millones de habitan-                           tes a una sociedad, estamds obI%*dok k
                                              tes y cuyo parque de vehículos es aún es-
                                                                                                                 respetar la Tlda ijena y títítíbléHa ^ o -
 * « pura ética tolo se ama a la Bondad       caso bien merece q:ue gritemos: ¡Coidado                           pla.. íCuWtado COD loa codie»!
*:« to Btlieaa, pero nuestra frágil naUír     con los oodies! V no solamente podemos
^J*2a atribuye belleza y bondad donde         y debemos decirlo a los niños, ^ o a                                                            K.JÍI. WEMBEKG
^ hoj/ ni rastro de ellas. Por eso dice un    todos los mayores también y no única-

^ooerbio griego que para juzgar el par-

~ * Untamos a tma persona o a una cosa                                   Prot«i« •fic*»ii«nttt tu talud bebiendo

^'Ifcisa iener los ojos del que ama.

. *^ termino como empepé: ¿qué vale

J ^ ' el sueño o la realidad, el tener o el

•««eor? Nunca lo aclararemos.                                            AGUA FOURNIER

«íS***^ ícítíra razón Set/i*muiado cuando
^ ^ice «a reinor fortuna vamos; no me

^«Pieríe si sueño si es verdad no me

^erma», porque no valdría la pena vivir

  ' morir si de continuo nos acompañare                                                                            da la Garriga
|*<íuda de que aquel amor, aqtiella Üu-

T**. aquella esperanza, aquel deseo, lo

^ en el fondo más que una misera rama                                    Distribuidor:          Confitería Sarras  RM«. OmdiQo, 91 -T«l.S«t
  ^'tt coida de un árbol enclenque.                                                                                TILLAlflDBTÁ T QAL'RtU
  ¿Tener? ¿Desear? Pongamos siempre
                                              último donde nos üeffue la cristolisacidn z% jua ven qué coaal en aquel viaje del
6íe '"****'•'* **** «» horizonte inoprecio-
J* por lo lejano de deseos y de quime-        definitiva de la Verdad Eterna. Aquella eudí no te regreea.
^J/"^ en ese esperar y en ese no tener
"•«•«troremos la fuema v»a llegar tí fin      Que no descristalizará jamás p que catnien-                          9 r . MJWllBi BOnCVAMBUL
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