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LLAMUEVA                                                                                                                             . ©.
YGELTRU
                                                                                                                                                  c

                                                                                                                                                          .¿^

                                                                                             P«ñó<liio J t lnfonMción G>m«rMl

                                                                                                                              *
                                                                                               Radaeoión y A<faMciMtr«aióo:
                                                                                               Genaial Mota, 7 - Teléfono 98

                                                                                                      Dapóiii* Uff>l B. 9 H I - IVM

                                                                                             N EfOM . 3f Mam mi . Hta. 121

REMEMBRANZAS VILLANOVESAS

   Imn aquellos tiempos en que Rodolfo          ticidad artística. Acaso los jóvenes pinto-  pia, hoy desaparecida —y perdonen lo»
Valentino, el ídolo de las mujeres, hacía       res villánoveses hayan leído algo de aque-   amigos— de aquellos hombres del Fomen-
luror en las películas, y la novela «La         lla magna Exposición penadesense, y vi-      to del Trabajo. El tipismo del barrio mor
tierra de todos», de Blasco Ibáñee, signi-      van hoy del recuerdo de sus frutos como      rinero donde Alejandro de Cabanyes pira-
ficaba un prometedor Edén para cuantos          estimulo hacia un brillante porvenir.        íó tan hermosas telas. Y tantos y tantos
aseaban emigrar a la Argentina. Aún no                                                       clichés de la vida local que van perdien-
^ habia descubierto el cometa Wilson y,           Luego internacionalmente, vino el vue-     do claridad y que la huida del tiempo va
'"íviamos la paz quebradiza de entre dos        lo en avión de Lindbergh sobre el Atlán-     tornando opacos.
O^rras. Nuestra villa dejaba de reflejar        tico, y los periódicos insertaban con gran-
*"• el periódico local aquellos magníflcos      des titulares las noticias y hechos de co-     El hombre vive del presente, aunque a
"rticuZos de don Francisco Ferrer Ferret        rácter político, como anticipo de una con-   veces el pasado pueda reportarle prove-
y en cambio quien firmaba con el seu-           flagación mundial. «Asorin» escibia pul-     chosas enseñanzas, y también de ese fac-
^f^imo de «Próspero Gándara» se entre-          cramente; Ángel Ganivet se habia suici-      tor vago y sutil que llamamos remembran-
tenía con la Historia desde las mismas          dado en Riga y España conquistaba la         za. Pero en la recordación del pasado,
^olumnas a través de sus «Efemérides vi-        ptLZ en Marruecos.                           también a veces el hombre encuentra un
*tanoüesos». De Madrid nos venían los se-                                                    placer, aunque sea al pasar por su mente
""'anaríos «Blanco y Negro» y «La Esfera»,        Escribimos, como Sebastián Gasch, a la     imágenes como la inauguración de la Rom-
y de Barcelona la revista «D'aci i d'allá».     luz del recuerdo. Y nuestra memoria se
*** Sitges, con aires de cosmopolitismo

'^telectual y artístico, veía la luz una
^^elente publicación mensual —«L'Amic
*^, íes Arts»— que por cierto se impri-

^W en unos talleres tipográficos de núes-

^''0 ciudad. Era director de dicha revista
r ^ José Carbonell, que contaba con la

^'oboroción, entre otros, de Sebastián

y^*^, Salvador Dali, Federico Garda
^°^ca, Luis Montanyá y el poeta J. V.
t ^ ' ^^^'"•tras tanto, en París, se reedi-

taban los eip/mnlnres de la «Remip. feli-
         los ejemplares de la «Revue feli-

breemlie» en los que apareció el primer
«sfüdio biográfico de don Víctor Balaguer.

"ííe por aquel entonces que se publicó

r" 'íuestra ciudad la revista «Joventut»,

21*^ tuvo una vida efímera pero que dio

"^firgen para que luego se publicara aquel

*ctécíico «Prisma», tan buscado hoy por

°s nuevos coleccionistas locales.

_ o n la revista «Joventut», por ser villa-

^vesa, colaboran en mayor número flr-

j " ^ genuinamente locales. Dirigida por

.^tton Bertrán Borras, lo literario campa-

o en sus páginas con todo respeto y lo

™etico procuraba elevar las Musas hacia

^ wós aJta cima. Francisco Casáis, la

fy^íta Teresa Miró y si mal no recar-

^ w o s fiicorf Forment, el irónico «Te-                                                     (Oleo da S. Mosano, 20 olio» otrt»)
  ocordo» en la sección humorística y Se-

_ j * -^s^iesfre con ensayos muy bien lo-       aviva, con llama algo vacilante, con he- Wo Pireüi, los conciertos de Fiesta Ma-
afi < ' '^^^ lO' pauta o seguir a otros         chos y actitudes que fueron inequívoca yor en el sector de Ribes Roges, los pri-
¿ f r ' j o í o s o la pluma, entre los que se  realidad en los años veintitantos del pre- meros Homenajes a la Vejez o aquellas
I°^f'">a quien escribe estas líneas. En las     sente siglo. Con ellos recordamos las ÚU carreras de coches en él Autódromo de
^ ' ^ « d a s de «Joventut» se reproducían
^*<"íos de «L'Amic de les Arts7>, que           timas tonadilleras en el Teatro Apolo de Terramar. Y la concesión de la medalla
7"''on a la revista un tono de absoluta
^^iedad.                                        esta localidad y las primeras películas de de honor a Joaquín Mir.
ccí.jJÜ?*'^^^ de ío literatura, Vülanúeta
^•eoró en aquellos años la II Exposición        Greta Garbo y Joan Craw/ord en los ci- Todo eso, ni más ni menos^ son aznle-
'oivid^ deí Panadés. Fueron unos días
--- ?°* con intensa emoción espiritual por      nes Bosque y AM^sano. Los artículos de jos de recuerdos que, concatenados con la
SM.ÍL'** '^^fotros artistas y de laudable       Nicolás Barquet (*Chauvettn*) en el historia local —la pequeña historia— y
Coíi/ ''""«'•oZ por parU de la población.       «Diario de Villanueva y Qeltrú» y los en- otros hechos de renombre mundial, dan al
Dosííf^*'"^''*' "*'''>* conmemorativos, ex-     sayos cervantinos de D. Ignacio Rubio escribirlos esta efímera realidad que tiene
« r e rf"**' "*** ^^ '*"'** ^ ^ ciudad un       Cambronero en el mismo periódico. La todo lo sucedido con anterioridad, no bas-
ctnini vredestinactón superior dentro él        aparición del libro «Contes morats», de tándonos el pasado para hacer'cara al
flitew ^'*** de villas y ciudades «me           D. Joaquín Basara. Las Fiestas del Árbol, presente y al futuro, sino para convertir-
                                                en que los niños de las escuelas cantaban lo simplemente en remembranza.
   "^wn vivir con pulso y latido de auUrir      a Ceres con toda la fuerza de sus pulmo-

                                                nes. El Regimiento de Trevino. La prosw-                            S. .B.

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