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V i l i a n u . m T « e l t r ú , 27 de Enero de 1962

  Cartas al Director                                    GLOSARIO VILLANOVES

  Muy Sr. mió:                                          '^r Ji^r-*.
  í-eí el articulo: «.Perfil humano del Re-
oeníor», publicado en el número extraor-                             Joaquín Mir
dinario de Navidad de este periódico.
  •Ew el articulo, entre otras cosas, se ha-                         en el recuerdo
  "• del trabajo relacionándolo con la per-
«ona y doctrina de Cristo.                                  Alguien dotado del sentido del humor
                                                         sostuvo en una ocasión la peregrina Idea
    *'^ segundo aspecto, — q u e el autor se             de que el pintor Joaquín Mir, la primera
   • ^era ^i trabajo en la perspectiva bíblica           vez que vino a nuestra villa, bebió agua de
y cnstiana,— me ha decidido a escribir                   la fuente de la Plaza de los Carros, como
^stas lineas.                                            se dice, como harto ejemplo, del forastero
__ ^s^^iendo, dos cosas me parece que                   que llega a Villanueva y bebe en dicha
                                                        fuente, se queda aquí para siempre. Otros
tad^ ' ^ ^ ' ° " ° " " ' t''0-i>ai0~ afirma el ci-       arguyen que, en su segunda visita, el bar-
cg ° "•''^culo: primero, que el trabajo na-              budo pintor enamoróse del tipismo de
conl '^"'^ ^^^ pecado original, como una                 aquel barrio marinero ya desaparecido pa-
con ^'^"^"'^*" '^^ éste: segunda, que Cristo             ra siempre, con su playa dorada que daba
trab ^" " ' ' ' " ^ doctrina ha dignificado el           al mar la orla de su fjnica, y también que-
                                                        dó prendado de nuestra Rambla tan ciuda-
   ,, Observaciones                                     dana, hoy más ciudadana que nunca. Co-
ro„ ^ ' ' ^ " ' ' " ' parecer., en plan de diálogo.      mo a la tercera va la vencida, el Mir impe-
^«Pscío a esta, dos.                                    tuoso, imaginativo y artista por tempera-
                                                        mento, quedóse deflntivamente en Villanue-
___J^°- Vision cristiana del trabajo                    va — la Villanueva del arte —, según que-
Ber-'rf"— " ° puede empezar nunca por el                da reflejado en antañona crónica barcelo-
una °^'^^^°-'- ^^ trabajo, para ésta, es                nesa.
Une '^"'?'*"'* humana ya de creación, no
                                                           Quizá a las opiniones expuestas les falte
        actividad maldita consecuencia de               una visión más completa de la humanidad
dia t ^^^'^'^°- ^ s . si, un valor positivo me-         completísima de Mir, ya que, en realidad,
jjj. ^' cual el hombre se perfecciona y                 aquí contrajo vínculo matrimonial, que fué
                                                        seguro norte y guía de la vida de este ar-
act^^^^'^ " ''"' ^^^' ^^ hombre en el trabajo           tista hasta su muerte.                                 hombre de acción», en la aceptación artís-
bert^ 1'^°^° wn ser libre, manifiesta su li-                                                                   tica de la palabra, si es que pueda tenerla.
ner ^ " ^' mundo exterior, obra de ma-                     Han pasado los años, y aquella Exposi-              No es que tuviera una concepción heroica
                                                        ción-Homenaje que celebró a su memoria                 de la vida, como los artistas del clasicismo
    1 creadora, no sin relación con el ac-              el «Fomento Villanovés» revive en nuestra              helénico, pero sí poseía una perseverancia
har^°''^°^ íie Dios. Hoy se habla del tra-              memoria como algo que fué de suma tras-                grandísima en su constante labor, ima do-
liJgJ^°^° expresión de la propia persona-               cendencia en los anales de la localidad.               sis de entusiasmo ilimitada y una conven-
ra "^ada a imagen y semejanza de                        A ella va asociado el recuerdo de tan pre-             cida capacidad de producción. Su criterio
                                                        claro pintor que en Villanueva —como di-               objetivo de la pintura no era mudable, pero
2d ^. " " °*°s creador.                                 jo José Pía en su tan discutido libro —                — según él — podía estar sujeto a cambios
                                                        llegó a ser un personaje importante.                   en los que desempeñara importante papel
suTM^"'^ fíe esta visión, el cristianismo                                                                      toda escuela tendente a la superación.
                                                           Pero nosotros vemos a Mir de muy dis-
eri ei\ ^^°' ^^fl^encia del pecado original             tinta manera que el aludido escritor. Tra-                Y todo ello — criterio y actitudes norma-
                                                        taremos de esbozar, al modo literario, su              les o heroicas— presentábale como un
rado 71 " 7 " ' ° ' '^°'^° ^^ hombre ha sido ta-        figura y su personalidad respetando el cri-            «artista de acción». ¿No lo fué el escritor-
                                                        terio de los críticos que han expuesto                 filósofo H. G. Wells, el mismo Rodin, el
el trnh^ primera falta y por lo mismo                   — creemos honradamente — lo mucho que                  poeta Werhaeren y no lo es también hoy
                                                        puede escribirse de su vida.                           día Bertrand Russell? ;.No son estos cita-
este '^°^° realidad humana. En                                                                                 dos artistas de la materia y del pensamien-
                                                          Cuando le veíamos en la playa, Mir era               to — artísticamente e intelectualmente ha-
serv ^^ ° podemos apuntar como con-                     para nosotros como aquel clásico Tritón                blando— como lo fué Joaquín Mir?
i1,Jt^^^°' ^^ ' ° falta original: la mala               que describe Blasco Ibáñez en una de sus
" , "°«C!ón del trabajo, la falta de un                 novelas. Pero — aclaremos — un Tritón de                  El «manual de deificación» de Wells es
r'"^°-o comunitario en él, la arbitraria                la pintura que, ante el caballete, exponía             el mismo «manual de superación» de Mir.
                                                        su mayestática y serena personalidad con               Los dos dedicaban los mayores esfuerzos
   ncepción de éste en orden a su remune-               la camisa y las manos llenas de pastel, em-            a su trabajo, no escatimando horas, ni días,
 ación, la alineación en aquél que nos 00-              bebido por los colores que transparenta-               ni semanas para conseguir lo que se propo-
 responde, el esfuerzo que o todos nos exi-             ban en las telas unos temas magníficamen-              nían. Esto, claro está, requiere un enten-
^^ la labor diaria. Pero ésta continúa                  te expuestos. Las escenas de playa eran                dimiento y una voluntad que no todos po-
Riendo el acto de aquel primitivo manda-                para él fértiles en recursos pictóricos.               seen. Para corroborar tal aserto, sólo nos
do del Génesis «Dominad la tierra».                                                                            resta mencionar aquella Exposición titula-
  ^n segundo' ugar, a mi — c o n el arti-                  Luego, sus cuadros del campo —por no                da «Montserrat, vista por los artistas cata-
^lista— me parece también que Cristo                    ser menos, todavía mejorando a los otros —             lanes», en la que Mir tenía a su cargo una
"^a dignificado el trabajo. El trabajo que              muestran una belleza epicúrea, satisfecha.             sala, fuera de concurso, que por su extraor-
^s actividad humana costosa y difícil a la              No hay las sombrías perspectivas de Sola-              dinario interés mereció los más cálidos elo-
^^^- No el trabajo que es pecado. No el ré-             na en forma y contenido, porque, con vi-               gios.
Byien de esclavos. Este lo ha abolido. No               sión certera, Mir conjugaba el amarillo del
*' trabajo exclusivista: éste deja de ser               sol con el ocre de la tierra, y aún los tonos             Miguel del Puerto, de la revista ((Desti-
 '"iteración a la obra de Llws. El biena-               cenicientos, sin confusiones lumínicas. Sus            no», escribió hace años un articulo sobre
^nturados los oprimidos» —citado por el                 claros celajes y sus horizontes definidos ca-          la vida de Mir en Villanueva. Nosotros, al
^ticulista— del Sermón de la Montaña                    talogan al autor de «La catedral deis po-              terminar estas líneas, no podemos dejar de
                                                        bres» como el pintor impresionista por ex-             evocar aquella tertulia habitual en el domi-
 o Significa que Cristo canonice la opre-               celencia.                                              cilio del pintor, entresacando un párrafo
^o«. Dios al hacerse hombre —Cristo —                                                                          del aludido artículo. Dice Miguel del Puer-
ip ^^"-^ajado para — por asi decirlo — per-               Era, pues, el hombre de la confianza en              to: «Citaré a los habituales: Enrique C. Ri-
                                                        la pincelada, de la seguridad del colorido,            cart, Francisco Montserrat, Manuel Amat,
ccionar su naturaleza humana. Y en-                     que tenía total apercibimiento de que la               sus discípulos Roig, Ma.sana, Angrill... Y el
                                                        simplicidad bobalicona estaba alejada de
"ees Cristo ha dignificado con un valor                 su producción con plena conciencia.                    doctor Jo quín Miret, quien controlabft la tos
                                                                                                               del maestro con un ojo en el cliente y otro
^ajoexpQiauceiótnieney  salvación este nuestro    tra-    Por su vitalidad tanto física como pictó-            en la tela recién terminada.»
                        un aspecto doloroso     y de    rica, podemos deducir que Mir e r a «un
«Sudoor de la frente»,                                                                                                                                              S. B.

"^hora, al acabar esta carta, se me ocu-

e gue el autor de «Perfil humano del

edentor» al hablar del trabajo como con-

cucTicía de la falta original se refería

na " ' ^^"•^ajo sino a las dificultades y pe-

est ' " ^ '"' comporta. En este caso, y en

rnu ^'''^°' y en este punto, diriamos lo

log-^°' ^ ^ sido sólo cuestión de término-

QcicT' ^ ^unca está mal dialogar, para

^ar. Aunque no sé si lo he hecho.

                        Luis Portabella, Pbro.

^ * H i s p a n o J. ü.                                              Fotografías Murales para decoración
     TAXIS (B-rlrehl
                                                                        FOTO MAS
Dn>ióon, 15              Teléfono 46
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