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Cuando las circunstancias sociales e históricas de un                      M A R Z O A B R I L 1968 — Número 218-219
Cuerpo Social han tomado un cariz más o menos estable,                 ESPLUGAS DE L L O B R E G A T — Dep. Legal B-4469-58
aparece en el mismo seno de esta Sociedad^ el fermento
de una oposición a lo que está establecido.                           Director: Pascual JUAN LLORET

      N o se trata de un movimiento diametralmente opues-             El pasado día 10 de marzo nuestra población
to, sino más bien de una nueva dimensión promovida por                vivió una emocionante prueba deportiva al cele-
fuerzas interiores de la S o c i e d a d , fruto de su impulso        brarse el V MOTO-CROSS DE ESPLUGAS. En el
vital de desarrollo.                                                  grabado el ioven de dieciseis años Ignacio Bulto,
                                                                      vencedor de la Categoría Júnior en un m o m e n t o
      En la larga historia de la H u m a n i d a d , se registra una  de su estupenda actuación. (Foto P. Juan, Foto-
constante lucha entre las presiones internas de la Socie-             grabado TRAMA).
dad, cuyo resultado va marcando un sello indeleble en
el desarrollo de la comunidad humana.

      Uno de los f e n ó m e n o s típicos y necesarios, se define
por la oposición clásica entre dos generaciones sucesivas
o alternas.

       Las generaciones disidentes no están de acuerdo con
las estructuras que viven y tienden irrefrenablemente a
combatirlas. No se trata de un gastado aire de rebeldía
sino de un verdadero instinto, de raíces muy profundas.

      La generación que ha construido las estructuras del
momento, partió de un cierto nivel para fundamentar el
nivel actual. En su día, nuestros padres o nuestros abue-
los, fueron verdaderos promotores de un orden renovado
de la sociedad. Después calmóse la oposición de los ven-
cidos y dieron paso a nuevas ideas, nuevas costumbres y
nuevos métodos. Convengamos que la Generación nacida
en los alrededores del 1900, dio lugar a un novísimo con-
cepto de las relaciones humanas. Comenzaron a asimilar
el progreso técnico, teorías económicas revolucionarias,
la industrialización masiva, nuevas doctrinas políticas, m o -
vimientos sociales, etc. Pero no pudieron digerirlo todo
y fueron los causantes de dos Guerras Mundiales, millo-
nes de muertos, desolación sin par, también de guerras
civiles en varios puntos del Globo, así como fríos genoci-
dios en masa.

      Sin constituir ninguna acusación, se establece aquí la
evidencia de una convulsión no madurada, ni aún hasta
nuestros días y que incluso d u d o que la nueva Generación
pueda asentar. Mi o p i n i ó n , al respecto, es que la juven-

                            ( c o n t i n ú a en la segunda página)

«PROCUREN LOS MAYORES ENTABLAR CON LOS JOVENES UN DIALOGO AMISTOSO QUE,
SALVADAS LAS DISTANCIAS DE EDAD, PERMITA A UNOS Y OTROS CONOCERSE MUTUAMEN-
TE Y COMUNICARSE LO BUENO QUE CADA GENERACION TIENE» (del Concilio Vaticano II, ci-
tado en la Carta de Paulo V I a la Semana Social de V a l l a d o l i d )
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