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reydel Ajedrez

^ Por PROYECTOR                                     E r a uiia hermosa tai de dei mes de sep-                   liáriwitz. escogió.
                                                                                                                —Tenéis las blancas y sois ma-o, jo-
                                                    t i e m b r e de 18ü«, l i e g o al C a f é de ,a Re-    \en. ¿Habéis jugado ya c o - t r a bueuu
                                                                                                             aficionados ? pregunto, mientras orde-
                 "CASBAli"                          gencia un hidalgo extranjero de moda-                    naba sus piezas.
                                                                                                                —-Sí, señor.
las andanzas por los marroquíes        del          les correctos y distinguíaos. E r a un jo-                  - ¿En qué pajve?

tan zarandeado personaje de Pepe ¡e Alo-            v e n c o m o d e zü anos, d e uu.a m e d i a la y              l ' r i m c r a m e n t e e-n mu país, en A m e -
                                                                                                             rica?
So, algo asi como un complejo ds ÍJon               delgada; imberbe y trigueño, de ojos ne-
                                                                                                                     ;C¿uecia l e j o s de P a r í s ! ¿ V q u i e r o . - '
Juan al cuai el hampa ha t e         incinerante    gros y brillantes; entre sus facciones fi-               ha tiiseñado a jugar?

ante 1 us comisarias bonachones y su ley            nas y expresiva» la boca seria y ti men-                    —•IVu pauro y m i u o .
                                                                                                                     ¡Ah, ah! ;Gon que discípulo de pa
indulgente son ya bien sabidas jior quie-           tón, impromian en ¿u liso-oiina una ex-
                                                                                                             p á ! . . . ¡El ajeurez en fami.ia: ; vamos a
nes uv diez años a este parte van :¡¡ cine.         presio     du.zura y de firmeza.                         ver eso!

"Casjxati" sin negar a defraudar, no cua-           Juan, el antiguo servidor ae ia Regen-                      .La partida empezó con u - a apertura"
                                                                                                             r e g u . a r ; Ja p o s i c i ó n i s t a b a bastan.a in
ja valor ais uno, I ony Martín, ni se reve-         cia, se acercó a él.                                     decusa después de algu.'os golpes í m p i e -
                                                                                                             vistos.
j a , ni raya demasiado bajo. Marta   ¡oren,        —Soy extranjero y no conozco a na-
                                                                                                                —ino está mal del todo, joven, no está
a quien puso Dios las tentaciones de una            die aqui —dijo ti cananero ta buen fran-                 mai; tenéis ap.omo y originalidad, pero
                                                                                                             vais a perder mi a n l . Vamos por tata
ti-a en ojos y silueta es sobre quien el            cés, que ura^.ucia apenas un acento in-                  vez, volved la jugada: P4D, y lo satvais.

cronista no va tampoco a negarlo recae el           gles—, desearía jugar una partida con-                      — E s t a jugada, señor — a i j o el ameri-
                                                                                                             cano— en esta apertura, cuando juego
encanto perniciosino  si se quiere,    ¡jero        tra el jugador más fuerte.                               ei peón-dama a la cuarta casi, la, consi-
                                                                                                             dero adquirida la mejor posición.
muy bien esgrimido en la cinta       aluuida.              El señor H a r r w ú z está ahí respon-
                                                                                                                - Tendré, pues, el s e n t i m i e n t o de ata-
Lo demás convencional y agotado de puro             dió Juan.                                                car este aventurero.

visto. Pero, en Un, mejjr sienta ese lilm,          —Conozco perfec.ámente su nombre.                            —Está sacrificado.
                                                                                                                — P u e s p a r a d a r o s este p l a c e r lo su-
que algunos más       prodigados.                   Pregúntele si está dispuesto a jugar con-                primo.
                                                                                                                — E s o es arriesgado.
                                                    migo.                                                       —¡Oh, oh! ¿ N i siquiera necesitóla una
                                                                                                             le-.te para ver el mate a semejante dis
" E L C O R R O DE I A M U E R T E "                Juan se alejó, cumplió su misión y                       tancia? P u e s m e que-dan aún algunas
                                                                                                             jugadas por hacer.
Está visto que el "western"        cuenta con       voivió anunciando que Harrwitz consen-                       ü a r r w i t z , sin embargo, examinó ia po-
                                                                                                             sición, se restiegó la nariz, vOivió a ana-
sus ¡públicos incondicijnales  a todo evento.       tía en jugar.                                            lizar, y exclamó levantando la cabeza:
                                                                                                                 —Después de iodo lo jugado tal vez
Aquí de nuevo el desierto acentúa la aven-          H a r r w i t z no tenia rival en -a Regen-              con excesiva negligencia.

tura, quema el aire, y "el bueno"     crispí        cia desde la desaparición, de los viejos-                    El americano había visto y lejos. Harr-
                                                                                                             witz, en efecto, no bromeaba más y em-
los nervios de chiquillos y adolescentes. El        maestros de ia escueia francesa.                         pezaba a señar que su rey había caído
                                                                                                             en el inexorable engranaje de ias piezas
revólver, el tipo cruel, la mujer    indefen-       Ciboso, como M . Puch, era maligno,                      blancas. E r a el Circulo de Popolio.

sa la llanura sin nadie, presto al juxi-            cáustico, feroz con sus víctimas, como                       — E s t o anda m a l ; abandono — d i j o se-
                                                                                                             camente—•. Se trata ahora de una parti-
11o; en Un, máscase el drama en todo lo             un ga.o que juega can una rata. Cuan-                    da seria. Tengo saiida.

largo de hora y media. Los "malos"     pe-          do e f e c t u a b a uno d e sus g o i p e s a ..os          Si el ataque de su adversario había si-
                                                                                                             do irresistible, su defensa fué correcta
can aquí de tontos y "el bueno" de in-              cuates ni Proteo hubiera escapado tenía                  y las negras no tardaron en tomar ia
                                                                                                             ofensiva.
genuo. Llega una diligencia con sus hom-            la costumbre de dar un go.pecito seco
                                                                                                                 Tranquilo y sereno ante el tab ero, el
bres armados, en la casa abrazados a los            sobre su tabaquera y de aspirar una                      americano realizaba ios mayores eefuer-
                                                                                                             zos simplemente, con una profundidad
mies ) eJ prisionero —sn este caso li-              toma, lo que equivalía a u'ja sentencia                  de penetración y una po.encia de análi-
                                                                                                             sis que se revé,aba por el g o l p e d e vista
rone Power— apro^ch.i la oportunidad                c,z j a q u e m a t e .                                  deíi á g u i l a y la placidez, d e l l e ó n . L a g a -
                                                                                                              ería, silenciosa, seguía con apasionado
de largarse con los amigjs y evadirse del                                                                    interés este nuevo duelo de David con-
                                                                                                             tra Goliat, es.a lucha tan emocionante
par de cuatreros que le hacen perder el                — Y bien, joven —dijo ei esbelto hi-                  c orno la de un niño en jas m a n o s de un
                                                    da go dirigiéndole uf-a mirada de sosla-                 Hércules.
sueño. V e.s que a los directores por muy           yo—. ¿Queréis, pues, jugar conmigo? N o
                                                    lo hago por menos de dos francos.                            —Sois un maestro, señor — d i j o e. ven-
americanos que estos sean, les pasan al-                                                                     cido—; pero no os reconozco aún como
                                                                                                             maestro mío, antes de que un match lo
gunos detalles de bulto            desapercibidos.                                                           haya decidido.

Apagada Susan Hayward, y he aquí un                    —Acepto vuestras condiciones, señor                       —Estoy a vuestra disposición, señor.
                                                       respondió el joven extranjero, hacien-                    —¿Cómo os llamáis?
tilm mas que pasó sin pena ni gloria.               do una reverencia y sentándose frente a                      —Pablo Morphy.
                                                    éi, mientras los espectadores empezaban
"COMO LE CONOCI"                                    a rodéanos.
                                                       — A d e m á s —contonuó Harrwitz, aspi-
Jane Craig aporta de nievo en este asun-            rando una fuerte toma - ¿qué ventaja
                                                    puedo ofreceros?
to ese aire encantador y se mi ingenuo de              —Jugaremos la primera partida mano
                                                    a mano, y jugaréis como jugaremos las
la jovencita soñadora incorporada    a un           segundas.
                                                       — M u y bien joven, os doy la salida.
mundo color de rosa. Por ende una ó poca
                                                           Sortearemos ia saiida —repiicó ei
que bien conseguimos e\<car aún nosotros,           extranjero presentando las manos ce-
                                                    i radas.
a saber, charlestones, coches altos y chi-

cas con muchas llores e/i los vestidos, res-

bala ¡a trama argumental bastante     aiortu-

rtada si se tienen en cuenta ciertas escenas

de comicidad que se agrupan en tomo a la

muchacha, que pese a las situaciones de-

bidas al flojo elástico de cierta    prenda,

recibe so recompensa encarnada en un

buen marido. Muy a tono las raíagas mu-

sicales de un cuarto de siglo atrás, que            los a f l ó r e t e que causan verdadera  hilari-

amenizan impecablemente        esta película,       dad por lo grotescos e infortunados.      A fal-

qué aunque no de las mejores, se presen-            ta de recursos para el decorado del encua-

cia con agrado.                                     dre, se abusa de lugares hartos           conocidí-

                                                    simos por todos, que pretenden            situarse

          " C A T A L I N A DE INGLATERRA"          en Inglaterra.           Teatralidad  convencional

    Cuando aún nos rondn el buen recuerdo           con trazas de mal saínete, tal cinta desde
de "Locura de anror", viene este film a
enturbiar el buen concepto que de nuestro           su principio,   pide a gritos el consabido
cine vamrs teniendo. Situada la acción en
un marco de mrigas palaciegas para el               " f i n " . Total un exponente del mal crite-
cual, tanto guión como dirección están aun
muy verdes, prodúcense truculentos y mal            rio que aún existe por aquí con respect ) al
concebidos episodios, ar.rén de unos due-
                                                    cine.

                                                    Mal nos sienta opinar asi de lo nuestro,

                                                    pero ante esos "rollos"               difícil es mante-

                                                    ner ángulos más discretos.
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