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INSTINTOS FUNDAMENTALES DEL HO MBRE

    Glosando a Elinor Glyn hacemos             Podriamos referirnos a:                 le guste•. Un inglés : «El que me gus-
 unas considgraciones sobre el lema            a) El que sabe amar profunda-           te a mí• . El francés: .. El de mis bra
con base en lo que por apreciaciÓI ,        mente a la mujer sin olvidar que se       zos •. Un español: «A mi lado y en
 mih o menos directa pudimos obser-        de~e a sus quehaceres.                     casa •.
 va r y por lo que ellas nos contaron.         b) El que tras sus ocupaciones
                                           siente atracción por las mujeres y de      ¿CUAL ES EL HOMBRE QUE TODA
    Se ha d icho y debe ser cierto, que    un modo primordial por la familia.
el instinto de conservación en el                                                                     MUJER DESEA?
 hombre es la fuente originaria y el           c) Los que hallan gusto en el
 por qué de los tres fundamentales y       amor al otro sexo, por el placer que           Ya que de la abundancia del co-
 primitivos instintos que más se des-      les proporciona, sin consideración al      razón habla la boca, la mujer busca
tacan en el hombre: instinto de lu ·       fin para que fueron creados.               del hombre sincero y oportuno, sus
cha, instinto de caza o conquista e                                                   palabras. Qve sepan adorarlas sin
instinto de con tinuación de la espe-          Para el primer subtipo, ella será      humillaciones y enamorarlas con pa-
cie.                                       siempre su digna compañera; la mu-         labras qve actuando sobre la imagi-
                                            jer casera y hábil esposa, será el        nación, más tarde al evoca rlas, en-
   De hecho la natu ra leza le incita al   ideal del segundo subtipo; para la         cenderá, a solas, la lla ma viva del
hombre a ser polígamo, sólo la cos-        última subdivisión, con que ellas se--     amor femenino_
tumbre, guiada por la ra zón e influl·     pan hacerles feliz a su manera, les
                                           basta.                                        El hombre ideal pa ra la mujer ha
da por la religión, le pregona e in-                                                  de ser siempre un poco dominante.
clina a la monogamia,                         ~I;Jke$p:)¿¡ re ha dicho: « Desde que
                                                                                         Por regla general, la mujer desde-
    Por otra parte, tampoco la fldeli·     el mundo es mundo, los hombres             ña la debi lidad. El hombre con que
dad es natural en el hombre. Es la         mueren y se los comen los gusanos,         sueña la mujer es el difícil de atraer.
fidelidad resultado del influjo rel igio-  mueren los hombres pero no de              Para quien el resto de las mujeres
so y moralizador del ambiente cris-        amo r».                                    n<lda signifICa, es al que su va nidad
tiano sobre el individuo. Es por tanto                                                deseada conquistar . El hombre ideal
la del hombre carga mas pesada que            Entre 10$ hombres enamorados,           no es nunca frío, ni melífluo, ni aca-
la de la mujer en el matrimonio, ya        hay dos categorías, el que las ¡dola-      ramelado. Es siempre amante apa-
que ha de lucha r contra inst intos        trd ./ el que las desprecia y al mis-      sionado pero nunca se humilla . Cor-
fundamentales q u e subconsciente--        mo tiempo no puede vivir sin ellas.        tes y afable, no se intimida ni son-
mente obran en él, mientras que la         El primero las reverencia, disculpa y      roja, manteniendo a raya el control
inclinación de la mujer a la polian-                                                  de sus nervios.
dria es ocasional y no resultado de        perdona. Su caballerosidad es ilimi-
una permanente sugestión de la na-         ta:!a. Tiene madera de poeta.                 La mujer delicada y femenina de-
tura leza.                                                                            sea ante todo un hombre, si queréis,
                                              La mujer aprecia al dnico en sus        feo pero cuidadoso de su aspecto.
   Es sabido que ningún I1ombre, aún       juiciOS sobre las demás mu jeres con       Su porte externo infunde siempre
falto de virtudei, es infiel a la mu-      tal de que a ella la reverencie e ido-     respeto y distinción. El homb re que
jer que le satisface del todo, a la        latre. La vanidad femenina disimula        toda mujer desea tiene propia y acu-
que llena las aspiraciones de su alma,                                                sada personal idad.
la que simpatiza con su inteligencia       mal al sentirse considerada como
y I1alaga su sensualidad. El I10mbre       una más. Quiere ser la ellcepción                   A MODO DE CONSEJO
falta a la mujer, por regla general,       para su conquistador. El que las des·
en el fallo que ésta le ofrece.            precia y libre del influjo pllsional          Por confesión de quienes lo han
                                                                                      practicado con resultado satisfacto-
           TIPOS DE HOMBRES                sabe enamorarlas, suele ser el ídolo       rio, voy a exponer en forma clarísi-
                                           de la mayoria. Estos tales se atraen       ma lo que me contaron y leí respec-
   1.° El enamorado de sus carre-          el desprecio de los de su sexo, pero       to a la "pe~ca sin anzuelo,. ...
ras y profesión; el que todo lo subor-     las cabecillas ligeras de muchas mu-
dina a las mujeres, y los paternales.      jeres suspiran por oírles sus chistes         Las que afortunadamente nacieron
                                           y donju::madas . Son los que ellas ca li-  bellas y atractivas, pueden sonreír y
   Se I1a dicho que las mujere:. sólo                                                 no molestarse con su lectura, pero
aman apasionadamente a los del pri·        fican de " un encanto •. La mujer ra-      las que sin llegar a espantar por «sus
mer grupo. Con los enamoradizos,           loísimamente se enamora del hombre         defec tos de construcción» son sen-
flir tean, juegan, se divierten, alter-    doméstico y paternal. Reconoce sus         satas y poco afortunadas, quizás no
nan y coquetean; a los futuros pa-         ellcelentes cualidades, pero como las      pierdan del todo el tiempo moles tán-
drazos, los toleran o mangonean.                                                      dose en presta r un poco de atención
                                           \llondras, la mujer se deslumbra con       a lo que sigue...
   No cabe duda que entre los que          lo que brilla y les aqrada la ligereza
son capaces de amar a las mujeres          y frígido desdén de los Donjuanes.            Difícil resulta defini r y concretar
pero están convencidos de que tie--                                                   en qué consiste la atracción. Al.
nen en el mundo infinidad de debe.            Para el inglés, la mujer ocupa un       guién la comparó al magnetismo,
res y trabajos que realizar, aplican-      papel secundario en la vida, pero sa-      diciendo que es como una fuerza
do a ellos todas sus facultades, hay       ben amarlas. Para el francés, 10 pri-      magnéti ca q ue puesto en presencia
una variada gama de subtipos.              mero y casi único es la mujer. El          del polo de signo contrario ¡rre mi-
                                           tipo de hombre padre, tolerante y
                                           afectuoso, es el americano.

                                              Lugar de la mujer para cada hom-
                                           bre en estos Países.

                                              El americ<lno diría: «El que a ella

                                                                                      -9
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