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I\CCIOti SOCII\LOBRERI\

Periódico de cultura. educación social y defensor de las causas obreras

      ORGANO DE LOS SINDICATOS OBREROS

  Redacció n y Administración  De los artículos firmados son respon-  Suscripción: Un trimestre l'50 ptas.
                               sables sus autores. No se devuelven          25 ejernplares 2'00 ptas.
Centro Sociedades Obreras                                                  Número suelto 10 céntimos
                                               los original es.
       Cuatro Casas, núm. 3

Año.                           PALAFRUGELL, 5 de Octubre de 1918      Núm. 25

EL SJNDJCATO                                                       Cierto es que el Asalariado moderno beneficia - en
                                                             una débil proporción - de los progresos científicos e
                         EL INFIERNO DEL SALARIO             ihdustriales que modifican el ambiente social: corne en
                                                             platos que hubiesen parecido lujosos al esclavo antiguo;
     ¿Qué situación ocupa ell la actual sociedad el Tra-     se alumbra con petróleo, con bujía , con el gas o la
 bajador, el Asalariado?                                     electricidad, - diversos modos de alumbrado que estan
                                                            . muy lejos de los candi les humosos o de las antorchas
      Es lo que no se enseña en la escuela laica:            de resina de la Edad Media.
      Incumbe, pues, a los interesados de perfeccionar
ellos misrnos, acerca de este particular, su instrucción,        Pero estas maravillas del género humano - y otras
 descuidada voluntariamente por los pedagogos burgue-
 ses. Para ello no es menester ni gran ciencla, ni poten-    tantas que es inútil enumerar - si bién pueden censi-
cia cerebral enorme. Basta simplernente el buen sen-         derarse como elementos de bienestar y de dicha, no
 tido.                                                       constituyen, en modo alguno , los elementos esen-
      Las cuestiones sociales no son materia àrdua ni abs-   ciales.
tracta. No hay necesidad de ser gran elérico para con-
vencerse que to dos los seres humanos deben tener la              Para ser dichoso no es suficiente el disfrutar de la
existencia asegurada y no estar obligados a arrastrar,       vista - ni aún de disponer a medida de su bolsillo-
desde la cuna al sepulcre, una vida de presidarios.          de automóviles, trenes, telégrafos. teléfonos, etc.
     Así , pues, un poco de c1arividencia y de reflexión
conducen al trabajador a constatar que no es menester             La dicha - que es la sublimación del bienestar - .
gran cosa para que sea así, Su suerte esta a la merced       depende de equilibrio normal entre el esfu'èrzo produc-
                                                             tivo y la posibilidad de consumir, equilibrio que perrni-
del AMO. No tiene [arnàs el pan de rnañana asegurado.        te gozar de la vida sin obligaciones forzadas ni inquie-
                                                             tudes. La dicha consiste en la serenidad de espiritu
Si encuentra hoy un patrono - al enriquecimiento del         resultante de la certitud de la existencia asegurada en
cual trabaja - que consienta en emplearlo, vive peno-        el presente y en el pervenir: consiste en no estar bajo
sarnent e; mas, si este pa trono por diversos motivos le     la subordinación de nadie - amo, encargado o lo que
despide , hete ahi al trabajador frente a frente con la      sea - y en reconocerse moral y materialmente como
miseria. Todas las con go jas del paro Ie oprimen.           un ser autónomo, Iiberado de todos los impedimentos
                                                             y de todos los servilismos que manan de voluntades
    La ley (expresión codificada de los grandes princi-      humanas. Pues la Ciencia, por maravillosos que sean
                                                             los progresos que realice, no modifica los tratos soci a-
pios de 1789) ha - ¿en irrisión? - proclama do al Po-        les pue ponen al Trabajador bajo el dominio del Capi-
bre al igual del Rico . He aqui que este pobre, en cali-     talista. Estos tratos'slempre son los de Amo a Esclavo.
dad Hombre Libre, trajina su esqueleto a la busca de         No hay duda que en el curso de los años , y bajo la
un ex plotador que lo admita como esclavo voluntaria-        presión del espiri tu de revuelta, se han atenuado, cuan-
rio. Si se resiste, rehus ando prostituir sus músculos y     do menos en la forma.

su cerebro en beneficio del Burgués, no se sustrae al             Nominalmente el Asalariadoes un Hombre Libre,
                                                             mientras que el esclavo antiguo era una mercancia vi-
Salario mas que para caer en la Miseria.                     viente con Ja cual se traficaba y el Siervo de la Edad
     ¿Tal suerte , es excepcional?                           Media era una cosa impersonal, sujeto a la gleva y so-
     Desgraciadamente, no. ¡Es el lote de todos los tra-    ' portando las fluctuaciones del dominic en la - cual ve-
                                                             jetaba . Mas esta liberación completamente ficticia y le-
bajadores¡ [Es la ventura brindada al pueblo del siglo       gal no ha Iibrado al Asalariado de su sujeción económi-
                                                             ca. De hecho esta a la com pleta merced del è apit al ist a.
XXI                                                          Hasta cierto punto su suerte es mas insegura que la de
                                                             el esclavo antiguo; el valor mercantil de este último
     Asi es que venimos obligados a determinar que en·       hacía que su propietario le apreciara, pues te nía in terés
tre la existencia precaria del Asalariado modern o con
la de los Esclavos del mundo antiguo, o la' de los Sier-     en conservar SIl mercancia en buen est ado par a evitar
vos de la Edad Media , no hay diferencia esencial.
                                                             la depreciación . En nuestros dia s el capi tal ista no es
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