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i r' . :  . ••• .

Alio X X I I  V I L A F R A N C A BEL PENEDES, 10 dm f a b r a r o dm 1962                                                       Númmrm &

                                                                                                                    Editorial

                                 í^^ífegr                                                                               Ya por los años que precedieron a 1»
                                                                                                                    guerra civil espeñola. Ortega y Gasset.
                                                                 Lr-•                                               en iina serie de ensayos sobre la juventuii.
                                                                                                                    da por cierto lo que él llama «el predomi-
                                             N                                                                      nio de los jóvenes», aduciendo como dato
                                                                                                                    irrefutable, característico de la época, «el
                                                                              4                                     entusiasmo por el cuerpo». «No creo—di-
                                                                                                                    ce—que haya síntoma más importante de
                                                                                                                    la existencia europea actual». Aunque
                                                                                                                    esta afirmación habría de ser completad»
                                                                                                                    con los debidos matices y àclaracionès,^
                                                                                                                    no deja de ser un hecho comprobable
                                                                                                                    a los ojos de todos.

              V jí»^'a                                                                                                  «Predomíaio de la juventud» y ccntu^
                                                                                                                    slasmo por el cuerpo)», son las premisa»:
                                                                                                                    que marcan el signo de nuestro tiempo
                                                                                                                    y que, de no enderezar lo torcido, p u c
                                                                                                                    den conducirnos a una fatídica conclu-'
                                                                                                                    aión, prevista ya por Ortega y "Gataet;
                                                                                                                    «La juventud de hoy, tan gloriosa, corre
                                                                                                                    el riesgo de llegar a una madures inepta.»

                                                                                                                        Si hemos traído aquí el testimonio de
                                                                                                                    este pensador es para alejar cualq,uier
                                                                                                                    sospedia de tópicomoralista por nuestra
                                                                                                                    parte, al censurar en nuestra «Taula de
                                                                                                                    Redacció> unos hechos que corroboras
                                                                                                                    esta triste impresién l ü e la juventud
                                                                                                                    actual.

              EaT:.- •• ^Bfe     « >11                                                                       1.  :   . Hay países que han llegado muy lejos
                                                                                                                    en la carrera de los adelantos técnico»
                                                                                            •'ti . —jJtlSí.  _      y científicos, y por ello, grande es su po-
                                                                                                                    der e influencia, pero pobre, muy pobre,
                                                                                        ••                          es el contenido de su mensaje en espiri-
                                                                                                                    tualidad y en profundidad de pensa-
                                                                                 Lite'                              miento. Crece en ellos una juventud va-
                                                                                                                    cía, pendiente de los programas y con-
                                                                                                                    cursos de la TV, de los campeonatos de-
                                                                                                                    portivos, de las vedettes de la pantalla
                                                                                                                    y del último baile de moda. Es esta ju-
                                                                                                                    ventud la que espera ocupar él puesto de
                                                                                                                    sus mayores, y en el compás de la espera,
                                                                                                                    crea ídolos absurdos, ídolos sin cabesa
                                                                                                                    y sin corazón, con muduo ritmo en los
                                                                                                                    pies y un desenfrenado hábito de gritar...

                                                                                                                    Si los jóvenes córreii el riesgo de lle-

                                                                                                                    gar a una «madurez inepta», existe el pe-

                                                                                                                    ligro de catalogar en bloque a la juren-

                                                                                                                    tud actual, cuando hay entre ella una»

                                                                                                                    minorías conscientes en las que está • !

                                                                                                                    fermento de los valores espiritualea del

                                                                                                                    mundo de mañana. En ellas hemos de

                                                                                                                    cifrar nuestra esperanxa y a tilas heno»

                                                                                                                    de dedicar nuestros esfuerzos, empesas'

                                                                                                                    do por abrirnos a la comprcasióo f al:

                                                                                        Ceràmica ém-^hon Miré       diálogo.  •
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