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AH* XXI  V I L A F R A N C A DEL PENiDES« 2 d * diclembr» d * 1 9 6 1                                                                                         NAmsr* 47

                                                                                                                        EDITORIAL

                                                                                                                        María en nuestra vida
                                                                                                                              La fiesta de la Inmaculúda C o n c e p c i ó n d e
                                                                                                                        M a r í a pone en lo mós profundo de nuestro ser lo-
                                                                                                                        inquietud de elevación. Ella vivió exactamente nues-
                                                                                                                        tra vida: una vida de fe y de gracia. N o veamos en
                                                                                                                        Ella como un ser inaccesible que debe admirarse
                                                                                                                        de lejos, sino al contrario como un ejemplo cotidia-
                                                                                                                        no que pide ser plasmado en cada uno de noso-
                                                                                                                        tros. Puede haber el peligro de considerar a M a r í a
                                                                                                                        como algo muy remoto que nos dispense de
                                                                                                                        imitarle.

                                                                                                                     f       N a d a habría más funesto en nuestra relación
                                                                                                                        con la M a d r e de Dios, que colocarla sobre un pe-
                                                                                  I                                     destal de manera que ya no tuviera nada de comén
                                                                                                                        con nosotros. Se anula su mensaje si o fuerza de
              ACCION, presenta en pagináis interiores el resumen                                                        admirarla, se la aleja de nosotros. M a r í a es más
          de una conversación entre sus redactores sobre un tema                                                        que un regalo de Dios. Es lyiadre; es nuestro Modre.
                                                                                                                        Lo que Ella desea es tener l^ijos e hijos que se le
         de interés loca/: la Fiesta de San Ramundo dejPenyoforf.                                                       parezcan, que acepten como Ella o d i r su Sí. Si hay
             Fa/fan casi dos meses para su celebración pero hemos                                                       un deseo presente, vivo en el corazón de una modra
                                                                                                                        es el que sus hijos alcancen mejores metas. Este a s
         creído que esta es la época más apropiada para tra-                                                            el deseo de Nuestra M a d r e , no @l de dominar, sino
                                                                                                                        •I de ser rodeado de una muchedumbre que se le
          tarlo CON la máxima objetividad. Cuando la Fiesta está                                                        parezco.
          muy próxima, es fácil caer en discutibles apasiona'
          mientas,                                                                                                           N o tenemos excusa si no confiomos e^ny M a r í a ,
                                                                                                                        si no nos asemejamos a Ello. De lo contrario nega-
               Y ya les invitamos a leer nuestra ^Taula de redacción
                                                                                                                        mos prácticamente su maternidad,      ^
PJttOXIZViO N Ü 2 V L E R O :
                                                                                                                        María, codo día/repitió su resfáuesta o la pre-
      - C o n motivo de la Fiesta de Santa Lucía nos Ihemos [trasla^
         dado al taller de disefìò del artista local Manuel Barò. Lea                                                   gunto del enviado de Dios, Coda dfa reconoció
        este reportaje en nuestras «Rutes vilairanquines».
                                                                                                                        a Dios en su vida. Ello creyó en El. M o r í a nos recor-
     — R a m ó n Colomer ofrece alas lectoras de ACCION un mo-
                                                                                                                        d a r á siempre su entrega, el aceptor <3 Dios, el per-
        delo exclusivo.
     •^En «El nombre y el hombre», habla un sastre.                                                                     manecer en la admiración. Desde siempre se admi-
     —Nuestra opinión sobre el problema de la moda.
                                                                                                                        ró de las cosas grandes que Dios supo hacer con
        Además, los habituales artículos y secciones de actualidad*
                                                                                                                        la pequenez de su siervo. Aceptemos también mara-

                                                                                                                        villarnos de lo que Dios hace con nuestra poco

                                                                                                                        coso.

                                                                                                                        Moría creyó en lo palabra de Dios, y lo fue

                                                                                                                        repitiendo toda su vida. ¿Y nosotros, qué polobros

                                                                                                                        de Dios repetimos? ¿Cuáles son las polabros que

                                                                                                                        nos acompañan en nuestro peregrinor?

                                                                                                                        Dios te salve lleno de gracia. M o r í a estó pre-

                                                                                                                        sente en nuestra vida de fe y de gracia. Vído q u e

                                                                                                                        debe acercarse a lo nitidez inmoculodo de Nuestra

                                                                                                                        Señora.
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