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; : ;Pero n ò " s t ¿rea < u e fiÄrari sólo \0$ éraúá^á suà » n ü i ^ f j

                                                                     tQ^ós los áesvalidósUnCUíiitran/^

y los de su                                                          lös moros y judíos en .sus asuntos rèqui^retì^^l atbitraje^-fe^

                                                                     iippaíCiai juez, según consta documental^e^                                                          dic^r ^

                                                                     tííSl^í^adí    é         sü

    Dice Torras y'Bages a propósito de^su^insígtí& compatricio       alivio, y de alcanzar remedio^ aunque fuese el Rey a q u i ^ toca-
que «másaÚEi^ue aü escritor de libroa. fué Jun:exReito,4^^
                                                                     ra darlos».                                         :
                                                                     Y es qué—afirola el Cardenal Gomá—«su^o ponét ía saitl'

de bpr^bres;?,. S i considerárnos la importancia del spnto a tra- dad, al servicio de la justicia».            ^ ^^
vés de sus obras escritas—la «La humanal iuris», «La humana                                             : M.'Teresa insenser

de penitentía» y otras muchas ademáis de la mònumehtal

«Coinpilacióh de las Decretales»—que por si solas le han hecho                    Hxposición Raimundiana
famoso a ttavés dé los síg^osV¿cómo será pues su personalidad                          en el Museo
c o m ò director de hombres que el gran Obispo de Vieh —genio
equilibrado y certero—valora m á s ,elevada, que la de escritor?

     Gran siglo el XIIL Fecundo en acontecimientos y en perso

nalidades relevantes eclesiásticas y civiles* Pero, por encima de        Mediodía de domingo. Salida de Misa de doce. Me dirijo al
todos e influyendo en todos, vemos la blanca figura que los do'      Museo. V a a inaugurarse la Exposición bibliográfica e icono-
mina desde su modesto puesto de simple fraile Dominico.              gráfica sobre la figura de S a n R a m ó n de Penyafort. Ha sido or-

     El Cardenal Abbeville —legado <ad latere» de S . S" —viene a
recorrer los reinos hispánicos ;>en delicada misión y es Raimun- ganizada por el grupo de jóvenes del Museo, Entre los presen*

do quien le acompaña, ayuda y asesora con tal acierto <iue al        tes tengo el gusto de ver a don R a m ó n Rucabado. con sueter*
r e g r e s a r aquél a Roma y enterar al Papa de su cometido, éste  na inquietud. Empieza el acto. Habla el joven Jaime Casanova;
le nombra su Capellán, Penitenciario y Confesor. Cargo, en e-        alma de la Exposición. Aplausos. Sigue el señor Regali, como
fécto/espinoso en aquellos tieitipois y que requería un hombre       Presidente del Museo; el señor Amador, Concejal delegado di
virtuoso, ecuánime, equilibrado, de gran discreción, clara vi-       cultura del Ayuntamiento; y Mosén Maideu, Archivero dé la
sión, organizador y de enorme capacidad de trabajo, cualida-

des tpdss ellas que encuentra el gran P a p a Gregorio I X (antes Comunidad de Presbíteros. Aplausos para todos. Cierra el acta

Cardenal Hugolino) en San Raimundo.                                  la amena palabra de don Ramón Rucabado. Más aplausos.
     Cuando en busca de descanso vuelve a Barcelona, al j ) o c o
                                                                         Ha llegado el momento de visitar la exposición. Todoslos
tiempo es elegido Maestro General de la Orden de Predicado-          documentos están colocados con atinada sobriedad. Me llama
res en Capítulo general qué preside San Alberto Magno, el gran       la atención un enorme ejemplar de las «Decretales», del siglo
sabio de su siglo, que reconoce las dotes de gobierno de su

coippañerp de Orden.                                                 X V I I . V e o un gran número de biografías. Los grabados, uno

    Cuando al fin, puede recltúrse de nuevo, en el barcelonés        alemán y otro holandés, realmente únicos. Un cuadro con un
convento de Santa Catalina, la sociedad catalana de su tiempo,       pedazo de una de las banderas de la famosa procesión que se
lé r e c l a m a constantemente, pues en todos los asuntos que se    organizó con motivo de lá canonización del Santo, Crónicas,
plantean, y en todos los litigios que surgen, es siempre Raimun-     «goigs», fotografías, Referente a éstas últimas, es curioso ob-
do el ángel de paz que los resuelve.
Muy interesante es la relación e influencia que tiene con el servar las diferentes maneras c ó m o ha sido presentado San Ra'

^ a n Rey Jaime I ei Conquistador. Desde que en los comienzos món a través de los años. Me voy. Volveré para hacer la visita
de su reinado fueran ambos—y además Pedro Nolasco— favore-
cidos con la visita de la Virgen, para encomendarles la funda'       con mayor detenimiento. La recomiendo a todos.                                                       OlMld
cióri de la orden de la Merced para redención de cautivos, flun'
                                                                                                                                                               Francisco

ca dejó Raimundo de ser el consejero leal del Rey, en sus asun-

tos de gobierno, en sus empresas guerreras, en sus testamentos;      DE LA REDACCION.—Sin d u d a nuestros lectores habrán visto el
pero no fué jamás adulador, ni transigió en aquellas cosas que
podían redundar en escándalo de los súbditos, como nos lo ex-        esfuerzo de ACCION CATOLICA        para renovarse.     La Redacción
plica su postuía que originó el milagro de la navegación en su
capa de Mallorca a Barcelona.                                        del periódico  agradece  los ánimos que han venido                                                   dispensándo'

     Tal conducta redunda en su prestigio, y cada vez era más        nos, a la vez que les hace saber que a partir del próximo recibo,
solicitado. Los Papas que sucedieron a GregoriolX continuaron
encomendándole los asuntos más difíciles como la organización        la cuota será de 6 pesetas mes o 72 pesetas año. No dudamosefí

                                                                     creer que nuestros lectorcs sabrán ver en este ¡ustificado aumento

                                                                     su contribución   al esfuerzo por mejorar nuestro                                                    semanario.

de la inquisición en estos reinos, en donde brilló su benevolen-                  L'AdÉu-síau al Ton SahatÉ
cia, discreción y justicia,

     A él acude en demanda de consejo, en su conversión. Rai-

mundo Lulio, figura importantísima del siglo XIII muy distinta       El silenci deis nens manifestà prou eloqüentment la impreí'
psicológicamente de Raimundo de Penvafort, pero ambas coin-

cidentes en el oensamiento misional; los dos ansiarán la con- sió que va causar en els aspirants la mort del Ton S a b a t é , Feia

versión de los mahometanos y los dos vislumbrarán la adapta-         dies que estava malalt : però, al davant de la mala noticia,
ción de los misioneros a las costumbres de los infieles particu-     hom espera sempre el remeí. I Tesperan^a fa menys viscutel
larmente al idioma, a cuyo fin—cada cual en su ordeii—crearán        dolor present. La mort, en cànvi, aporta una definitivitat al O'
escuelas para el aprendizaje del árabe, para aquellos miemoros       lor. Arranca tota espera : i et sumeix en laclaparament.
que estarían destinados a la evangelización de los sarracenos, y

ai cuidado pastoral, de los cristiano» que entre ellos vivian con    I és que els n e n s - t a n senzills. per í n f a n t s - e s t i m e n aque >

peligro de apostasia.                                                que es mouen en el seu món. S ' h i habitúen á la presèncià da'

Todos los nombres de los Prelados y de los grandes señores           quells que fan p o s s i b l e - d ' u n a manera o altra-^la seva vida. ^
                                                                         E l T o n S a b a t é enti-ava p l e n a m e n t en la vida—en el món
de la Confederación, tendríamos que hacer "desfilar para dar
                                                                     deis aspirants. Per això. en ser-hi arrancai, el sílencí-unaí |
idea del prestigio y la influencia que tuvo eri la'sociedad de su
                                                                     presaió dé\ comiat irrepaieble —els invadi.
tiempo, el hombre humilde que supo renunciar mitras y

honores.               /
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