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VILAFRA N CA DE L PAN ADES

                                                                                                              18 de Agos to de 1956

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    CATOLICA Año XVI
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s.

    LOS CABALLEROS                                          ¡-                                                                                           I
                                                         •
        García Morente, en su «Id e o de la His-             SE APROXiMA
                                                                 NUESTRA
    panidad», intenta describir lo que sea el
    estilo español, el modo de ser espoñol. Es               FIESTA MAYOR
    algo, dice, superior a la roza, al lengua;e,
    a las costumbres. No es un ser, sino un mo-                POSMd de nuevo por nuestros celles lo       •
    do de ser. Y al elegir el símbolo del espa-
    ñol no elige una figura concreta, se lanza                imogen de 5cm Féli x. Le invocaremos -

      la descripción del tipo que le parece la                 entes en solemn ísime Novena y él,
    encarnación de lo español. Ese tipo es el
                                                                presto d nuestro clamor de ¡plega ria ,
    caballero cristiano.
        Muchos hombres, en nuestra historia                    en encuentro q ue querr é ser ' persone]

    y en nuestra actualidad, podrían entrar co-                y esp iritual, nos seguir é invitando a
    mo en un troje a medida en el tipo del ca-
    ballero cristiano. Y, ¿por qué no decirlo?,                                   mejorarnos.
    esos hombres son los mejores de los
                                                              El es el mismo de siem pre : 5onto . El
    nuestros.
                                                                Sdnto q ue ho nra ro n nuestros mdyores.
                        •
                                                               El Sdnto que desea mos festejar como
         Pero la época de los caballeros terminó.
                                                                nunca , imitando so bre todo sus vi rtu-
    y los caballeros (y los pícaros) siguieron                  des . Seremos tambi én nosotros como

    viviendo en España . Fenómeno extraño. Es-                  nuestros mdyores cuen dc le recibie ron
    paña se arrincona, se revuelve dentro de sí
    misma. El mundo no entiende la lógica del               I~
    caballero. En el mundo moderno- es otra
    clase de traba;o el que se impone. Yo no                I por pnmerd vez.
    se gana el cielo, como «los caballeros fa-
    mosos, con rrobojcs y aflicciones contra mo-            L
    ros ». Ya no se convierte a los indios con
    bautismos que cansan los brazos.                        pero con ~odos sus VICIOS . Un elevado n ú-               •
                                                            mero de caballeros mantiene a un poís a
         Sólo en España los caballeros perduran.            un determ inado nivel de moral soc ial. Cuan-     La lu cha cue rpo a cuerp o es monótona,
    ¿Es demasiado pedirle a un - español, que               do casi sólo quedan pícaros, el país está a
    boje del caballo y se ponga a investigar, y.            punto de irse a pique.                         cansada , ab urrida. Se ha ce cada d ía y ca-
    por tanto, a coiaborar, que se ponga a in
    ventar y organizar? Parece que sí. Peq üe-                  ¿Qué falta pues? Falto lo fórmula origi.   da día es la misma. El golpe de esp a d a , lo
    iíos grupos de españoles intentan ba;ar del             nal que no desfl uyo al cabal/ero y le dé su
    caba!lo. "'ero la mayoría vuelven a subir a             lugar en el mundo moderno. F.alta bojcr        conversión es pe ctacula r, el bello gesto, no
    él o quedan aplastados por los caballos de              del caballo y conservar la mismo dignidad
    la gran meso individualista española . Cier-            que sobre él. Otros viejos países lo han he-   so n na d a e n un mundo ce d a día más
    to que el Absoluto no es el mismo para to-              cho O lo están haciendo. Y si no se hace ,
    dos. Pero, cuolquiero que seo su Dios,                  recuérdese lo de «p o r un caballo se pierde   estrecho.
    todos gritan: «Dios y adelante el ánimo                 un caballero:. . No quedo más remedio que
    española lo, como decía el otro.                                                                          O;a/á vo lviero n nuestros g ra ndes ca b a -
                                                             acrif;enr IN cabal/os. r odo ganaremos más.
                          •                                                                                lleros. Sólo e llos se rían lo suficientem ente

         El caballero pierde ilusiones y va cre-                                                           grandes como para b a ;a r d el caballo, q ue-
    ciendo el tip con ra r;i'O, el ícero. El til?Q
                                                                                                           tan buen instrumento fué en su tie mp o, y
                     d 'r des del coboilero
                                                                                                           coger pequeños instrumen tos q ue requ ie re

                                                                                                           paciencia de ho rmiga .

                                                                                                                                    eF . NDOI1JNK
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