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                                                                                  VILAFRANCA DEL PAN ADES
                                                                                        20 de Ma yo de 1956

      .1  .....                                                                   Año XVI  _Número 20

,

~RIUIlNI~MI DE PRE~EN~1l ~I~IU

     Cuando Jesús legó a los suyos la continuación de su misión                   LluisMiJIetiPages
 en la obra emprendida de implantar y dilatar la Iglesia, les
 mandó que, recogidos en j erusalén, perseverantes en la oración,                       Fundador del «Oríeó Catalá»
 esperan la voz de e ¡fu ego l-
                                                                                  Pensamientos de Lluis Millet
     Fuego trajo jesús a la tierra para que to do lo consumiera.
Fuego legó a los Apostates para que hicieran lo m ísmo. Fuego                         .... La veu humana és l'instrument musical per excellencía.
trajo el Esp íritu Santo el día de Pentecostés.                                   és l'únic que esta en" contacte amb I'aníma. Es la servidora di-
                                                                                  recte de l'esperit. El cor li dóna escalf, el pit víbracíó, el cap
     A la hora de tercia, hacia las nueve de la mañana, sonó la                   l:eleva i endoIceix; l'esperít, díns de sa casa, obre els finestrals
 voz de e¡fuego!» en el seno de la Iglesia. Esta fué la hora .F» en               p er rebre fre s cors deis campa, assoleiades i efluvis de primavera .
que un grupo de incendiarios, llenos de fuego, es decir de amor,
se empeñó en abrasarlo todo.                                                          La veu humana, tractada en massa, ernesa amb art, arnb e'
                                                                                  quilibri d'Intensttat en ca d a part coral. obté efectes incompara-
     Los conjurados eran pocos pero decididos. Les roía el alma                   b les de vid a, de calor, d'expressío, que la orquesta mai podrá
 un mensaje que muy pocos conocian como salvador; que insen-                      imitar, tot i dispos ar de m olts més r ecu rsos .. .
siblemente todos esperaban y que convenía predícar costare lo
que costare, a pesar de los interesados en hacerlo fracasar por                       L'<Orfe ó Catala> aspi a a depurar el gust del poble, fent-Ií
ver en él la ruina de su propio orgullo o la bancarrota de su                     oi r les millors obres de com positors n acionals i estrangers.
econo m ía inmoral.
                                                                                                                - .-(Si~ue en la oá~irt" .. ~:.)
     Como todos los conjurados se lo jugaban todo. Recordaban                                                                                                              .. ~rJ
las pala bra s d e su j efe que enardeciéndoles les había dicho:
 <No te n gaí s m ie do l Yo h e vencido el mundol >. Era posible que
murie r a n en la empresa s ellan do su s pa labras con testimonio y
rúbrica de sangre, pero , como todos los conjurados, todo lo
d aban por bien pagado con tal d e que triunfara el o r den nuevo
que esp er a ban.

     En el día de la acción, en la h ora en que se difundió la c a ri -
dad hasta quemar y enardecer , do ble fué el afán apostólico: la
conquis ta del individuo y la presencia del nuevo mensaje en
las estructuras sociales. ¿Por qué d es pilfar rar energías sin espe -
ranza de éxitos permanentes? El enorme esfuerzo de la conquis-
ta personal (poc.is veces es realidad la conversión en masa) de -
bía aseg urarse "can una presencia de ambiente, de cli m a co ns er-
va do r de 10 conquistado y favorecedor de lo por conquistar.

     Entonces y siempre, el te stimonio cristiano ha tenido como
escena rio no sólo el ámbito de la conciencia sino además el de
la r es po ns abili da d s ocia l. Un Cristian ism o miedoso ante las
estru ct u ras, ante la urgencia de sa lir de si mismo para manífes -
tarse conquistador, sería un Cristianismo resignado a cortar
hojas to d a la vida y no a arrancar raíces de cuajo .

     E l hálito del Espíritu, capaz de recrear el mundo, haciéndo-
lo nuevo , pide nuevos rumbos y estrucutras, o «al menos» efi-
cien ci a de Jo bien estructurado . Pide el cambio de muchas men-
talida des , u n a baj a r a la palestra, dar ;Ia cara, el nombre y los
apelli dos, cu ando s e tra ta de defen d er los intereses de la obra de
Cristo, qu e son el bien de las al m as, la mora lid a d, la te, fas de-
císíones de la Iglesi a.

     No decimos que nu estro Cris tianismo te nga q ue protest ar.
Pero na di e, sin n eg a r u n de recho a C ris to y a los suyos, pu ede

ínhab ílíta n e desoir un derecho de los ciudadanos cristia nos,

quienes deben tener conciencia del mismo y valentía en hacér-
selo resp far o

                                                       (Sigu e a 10 pági na 175)
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