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-GATOLIC::A                                                                                       Pá~lna 47

    iña-  F o r ¡a n d o m e n t a 1I dad e:s e a t 6 11 e a s

   em-    Los Hombres de A. C. ante los problemas actuales de la Iglesia
     vi,
               La Iglesia tiene un fin sobrenatural: la salvación de las almas.      los grandes problemas de la Iglesia, aún a aquellos que no han
   Jete        Ahora bien, las almas que ha de salvar la Iglesia viven sobre         de ser llamados a solucionarlos en el gobierno jerárquico de la
          la Tierra Inseparablemente unidas a un cuerpo, con unas exi-               Iglesia, a fin de estimular a te dos los católicos a la oración y a
    GUO   gencias de vida terrena, a través de las cuales han de conseguir           la superación personal para que aporten su colaboración él
          los hombres santificar y salvar su alma.                                   apostolado de la Iglesia universal.
    y'9        De ahi que la Ig:esia, para el logro de su objetivo sobrenatu-
          ral primario tiene el deber y el derecho de intervenir en las co-               Sobre esta base doctrinal, expuesta con entusiasmo y rigor
   'iér-  sas terrenas, para conseguir un ambiente social cristiano que              filosófico. el Rvdo. Dr. J. M. a Bardés, Vice Consiliario diocesa-
  risa.   {acilite a los hombres su salvación eterna, mediante una vida              no de los Jóvenes de A.C., desarrolló una magistral e interesan-
   ost-   integramente e ttana.                                                      tísima disertación en la Reunión mensu» l de los Hombres de
              He aquí el problema perenne de la Iglesia: cristianizar las
  can-    instituciones y nuevas realidades logradas por el progreso                 A. C'. celebrada el pasado domingo en el s alón de actos de la
          de la Humanidad. De donde nace la exigencia para la Igle-
  d.      sia de no reducir su labor apostólica al recinto material del              Caja de Ahorros del Panadés, estudiando I rdundamente algu-
          templo ni al culto, sino que ha de ejercer su influencia sobre             nos de los grandes problemas que la Iglesia tiene planteados
  ove-    Jos aspectos materiales y humanos de la vida del hombre en                 hoy: la descristianización de la Humanidad, el humanismo co-
          todos los tiempos.                                                         munista, la desigual distribución de la riqueza entre las distin-
   ,a                                                                                tas naciones, el nacionalismo de los pueb los coloniales , oo, no
  s•an-       y en virtud de la realidad del Cuerpo Místico de Cristo, cada          dando ya el tiempo más de sí para la exposición de otros pro-
                                                                                     blemas, ter minando el Dr. Bardés insistiendo sobre la nece s í-
  agio    cristiano con su oración y su santidad, influye sobre la vida de           dad de la oración. corno expresión viva de la realidad del Cuer-
                                                                                     po Místico de Cristo, para influir sobre la solución de los pro-
  ~ia'    la totalidad de la Iglesia, justificándose así el planteamiento de         blemas planteados a la Iglesia en nuestros días.

   los    (Viene de la primera página)                                               Los falsos cristianos, cuando creen en el cielo,
     la
                Teléfono 46.024                                                      deseeria n conseguirlo Ci un precIo econo-rru.co.
  rtal
  ado          «Nadie llega al suicidio por una decisión repentino, ha dicho el      Pero él no se vende. Se da a quien se entrego.
           P. Juan Lepich, S. J., el primero que tuvo la idea de crear la citada
   31)     «Estación •. Una larga crisis, alternada de desalientos y retornos a                                                                    Sertilldnges
          la esperanza, precede a la decisión. Se evitarian muchos suicidios
W         si deronte la crisis fuese posible pedir un consejo. Pero ¿a quién?        n1111111111111111111111111111111111111111111111111111111111111111111111111111111111111111111111111111111111111111111111111111111111111111111111111 1I111111111111111llllllllllllllllllll
          Taponan la boca el respeto humano, la timidez, las dificultades ce
 NADh     confiarse incluso a una persona querida. Solo resta al confesor, al           Ideales
           menos par~ los católicos. Pero es necesario entrar en una iglesia,
:n        donde principalmemte se siente lo prseencia de Aquél de quien              Diversos santos han hablado de la necesidad de proponernos
          más temor se siente, y es necesario arrodillarse frente a otro hom-
          bre y verlo y ser visto. Es lo que vasta para renunciar al último in-      un ideal cristiano lo más alto posible, tan extremadamente alto
          tento de salvarse.
                                                                                     que a veces puede parecer desaforado y temerario. Yes verdad:
               En cambio, el hilo del teléfono garantiza un secreto más extric-
          to que el que confiere la rejilla del confesionario .Y al número 46024     con ideales pequeñitos a poco se /lega. Eso debieran meditar los
          lo puede llamar el católico, el luterano, el ateo, el isrraelita,ek. Los
          Padres jesuitas que por turno, día y noche, están prontos a respon-        educadores, que muy frecuentemente han venido proponiendo co-
          der a las preguntas de socorro, hablen con calma, sin tono de ser-
          món, explicando, consolando.                                               mo máximos ideales a sus educados el de la salvación persono), e'

               Saben que una palabra inoportuna podría acelerar la decisión          de la lucha contra los vicios -léase IJiuria -. Y, desengañémonos,
          final, ni pueden seguir en el semblante del interlocutor la reacción
          provocada por sus polcbros de aliento y regularse por ella.                a poco que hayamos conservado conciencia del tamaño interior

               eEs agradable la segunda llamada telefónica, la que nos dice          del hombre, estos ideales nos habrán parecido -a la corta o a la
          que hemos obtenido un resultado positivo».
                                                                                     largo- pobres y abur ridcs, incapaces de galvaniza r nuestra vida.
               En la guía telefónica el número 46024, el «Servicio llamada de
          los Padres», está colocado junto a los otros servicios de utilidad         Se ha dicho hasta la saciedad que la razón de los triunfos co-
          pública: para conocer la hora exacta, los resultados de las carre-
          ras, las noticias políticas, las previsiones del tiempo, los precios ele-  munistas reside en que tiene una mística co/ectíva, y se ha repeti-
          mentales de los mercados, las recetas de cocina. Llaman al 4602~
          también curiosos, maniáticos y exhibicionistos espirituales. Los Pa-       do también hasta el tópico que los católicos podemos oponer nues-
          dres dedican poco tiempo a éstos pura no tener la linea inútilmente
                                                                                     tra mística, mucho más elevada. Pero, ¿qué místico? ?Lo de la sal-
          ocupcdc.
                                                                                     vación personal, la de la lucha contra la lu;uria? Estos ideales no
              Los suicidios son más frecuentes en invierno que 61n verano y
          especialmente en el otoño. Las horas peores son las que inrnedic-          llevan consigo ninguna mística colectiva, porque son pl/ramente
          tomente preceden al alba, cuando la persona desesperada aborre-
          ce el pensamiento de tener de afrontar una nueva jornada de la             ;""dividua/es, persiguen un fin personal. En cambio, disminuiríaD
          yida. El domingo es, en cualquier estación, el día más peliqroso,
                                                                                     nuestra cobgrdía y nuestra comodidad si sustitu} éramos aquellos

                                                                                     ideales -sin olvidarlos, claro está- por otros verdaderamente

                                                                                     cristianos, si tuviésemos como divisa aquellos palabras con las qu»

                                                                                     Isoías definía a Cristo: «Tomarás con rectitud la defensa de los hu-

                                                                                     mildes de la tierra».  (De ei Ciervo)
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