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-ON               CATOLlCA                                                                                                    Pá~jna 365

U                     ¡;;p L                                                              DeJ homenaje II D.8 Paquita.

L                                (VIene deJa primera p~glnal                                  Carbó, Vda. Almirall

ss-              PADRE LEPPICH, S. J.                                                         Cumpliendo el acuerdo to-       tos y elogió el acuerdo del
                                                                                          mado por todos los asistentes
Ic i a ?         18, allí está su tribuna favorita. No propone pías escalas volado-       a la Misa de Requiem, que los       Ayuntamiento, leyéndose se-
a?                                                                                        ex-alumnos del Colegio de San
iíen -            ras de perfección. Leppich viene a provocar una religiosa inquie-       José, de los Hermanos Maris'        guidamente unas cuartillas del
 do?              tud, una calentura de espíritu (muchas veces corno preludio de          tas, ofrecieron el día . pr ím ero  M. I. Dr. O. Luis Urpí ele ad-
                  una próxima e intensa misión). Y viene sobre todo a llamar al           de abril en sufragio del alma
  Hi'             pan, pan, y al vino, vino.                                              de doña Paquita Carbó, viuda        hesión al homenaje, y previo
pos-                                                                                      de A!mirall, eminente protec-
                       <S], procuraré enmendarme de mis muchos defectos, pero el          tora del citado Colegio, se cur-    el descubrimiento de la lápida
a las             lenguaje no lo cambiaré. Llamaré a las cosas por su nombre.             só en su día instancia a nues-
                  Así lo hace la sagrada Escritura. No es menudo peligro que aho-         tra Corporación MunÍl ipal so-      que da nombre a la nueva ca-
 a al             ra di~amos de la borrachera <mareo> y del robo «éxito financie-         licitando la concesión de una
ii fr a -         ro>. De esa manera la culpa ya no es culpa, el pecado, este o           calle de la villa para rotularla    lle, por el M. I. Sr. Alcalde
                  aquél pecado, toma ahora un nombre médico o jurídico, asép-             con el nombre de la citada da-
~ato ~            tíca y tecnicamente inofensivo. Circula hoy mucho por acá un            ma. La Corporación Municipal        O. Manuel Guilamany, que
                  plurisonántico vocable, con el que encubrir la tragedia cance-          concedió una calle de [a nueva
anta                                                                                      urbanización de S3n Julián,         presidía el acto, [un to con los
nde,              rosa y fatal de un pueblo que tuvo una Emperatliz: Maria Tere-          aún sin nombre, perpendicu
                                                                                          lar a la calle Balrnea. Y el pa-    familiares de 0./1 Paquita Car-
10 y              sa, mache de 16 príncípes, Las estadísticas cuentan que de no           sado domingo, día seis, los Ex-
                  haber una transfusión habitual de población campesina, Viena            Alumnos del mencionado Co-          bó, tomó la palabra el Herma-
   los          (J. endría, el año:2.000, la mitad de la población. Por esto chilla       legio recordaron agradecidos a
              ro' • Leppich eAsestnos. vosotros, asesinos, este es vuestro                la caritativa dama 'Ion los si-     no Julio, quien .en representa-
;.\ las           Jómbre:t. y así plantea descarnadamente los problemas canden-           guientes actos:
  del             tes)de la vivienda, la prensa, la radio, el cine, la vida polftica, la                                      ción del H. Provincial, comen-
                  eQucación, no olvida a nadie Obispos y gobernantes, obreros y               A las once de la mañana se
Infir-            p¿tronos, mamás y niñas... En nombre de Dios hay que hablar             reunieron en la Capilla de San      tó la agradable sorpresa que le
e los                                                                                     Juan, que tantas veces en su
años             'claro y caiga quien caiga. Y si le molesta, señora, póngase agua        infancia utilizaron para sus        producía el cariño y entusias-
1 he-                                                                                     cultos religiosos, donde se re-
           u .. de colonia en las orejas, (Cierto que más de un alcalde se ha             zó una misa en sufragio de los      mo de los presentes. Final-
omu-              molestado y el partido socialista de Jenboch ha prohibido a sus         antiguos profesores y ex-alum-
                  miembros la audición de ese espía del Vat.cano), Pero el                nos fallecidos. Ocupaban lu-        mente O. Luis Pallerola. ex'
... es y          P. Leppich consuela también y conforta. Su palabra se hace              gares destacados la señora do-
IS ni'            tersa, mansísima al rozar la frente frebil de los enfermos o el         tia Margarita de Torres, fami-      alumno y concejal del M. 1.
 para             desencanto en hielo de los que fueron engañados, de los que es-         liar de la extinta dama, y un
                  peran inutilmente... y cuando todo falte os queda un amigo:             Hermano Marista que repre-          Ayuntamiento. en nombre de l
esten                                                                                     sentaba al Hermano Provin-
                  Dios».                                                                                                      Sr. Alcalde, hizo constar el
larra-                                                                                    cial.
                     y el P. Leppich pide por los escapados del telón de acero,               En el ofertorio, el Rvdo.       agrado con que la Corporación
mcía,
                  por los enfermos, por los hambrientos, que se ha comprome-              O. José M. a de Lara. que ofi-      Municipal acogió Ila idea de
.s, la
autís-.         tido a nutrir. La preocupación social vibra afanosamente en ro-           ciaba, dirigió a los asistentes     rotular una calle con el nom-
no se                                                                                     unas emotivas palabras alusi-
a ser             das sus palabras. Una:noche anuncia: «Necesito 20 pares de za-          vas al acto, comentando opor-       bre de quien tanto había he'
                  patos, una bicicleta, algunos libros .. » al día, siguiente se apilan   tunamente pasajes evangélicos
                  más de 100 pares de zapatos, 8 bicicletas, 1 500 libros, generosas      como el del óbolo de la viuda       cho, no solo por el Colegio de
                  cantidades de ropa, más de 180.000 paquetes, ha he ha enviar a          en el templo y el de la viuda de
                  los menesterosos de la zona roja de Alemania. Significativos            Naim, que evocaban las virtu-       San jusé, de los HH. M!I1., si-
                  obsequios del sacrificio, del desprendimiento. Pero hay otro sín-       des caritativas ylosnumerosos
                  toma oculto, que ilumina una zona más honda de la elocuencia            hijos espirituales que gracias a    no por tantas otras obras de
                  del Padre¡ lo que ya no es humano, sino de Dios. Al cerrar sus          los desvelos de la ilustre falle-
                  tres jornadas de agotamiento predicante, el P. Leppich dedica           cida se agrupaban en aquellos       carácter benéfico y religioso de
                  unas más al confesionario. Dios sabe de las vidas que allí y en         momentos'[alrededor del altar.
                  tantos otros confesionarios vecinos, se enderezan. Nosotros ve-                                             la villa. Terminando sus pala-
                  mos tan solo las largas hileras de penitentes, y que a la una de            Seguidamente los asisten-
                  la madrugada sigue el P. Leppich perdonando en el nombre del            tes se dirigieron a la calle que    bras con una certera glosa de
                  Padre, del Hijo y del Espíritu Santo...                                 iba a rotular se con el nombre
                                                                                          de «Vda. Almirall», hablando        la alta y rara virtud que había
                       Es verdad, la ciudad entera habla de él. La prensa marxista        en nombre de los ex-alumnos,
                  acuña para él rabiosos adjetivos. Se están agotando los 60.000          O. Isidro Rosés, quien en un        originado aquellos actos: el
                  ejemplares en dos años del libro «P. Leppich Sprícht>. Pero to-         fogoso discurso centró los ac-
                  do esto es de menor cuantía. Como las cualidades retóricas. Es                                              agradecimiento. Una cerrada
                  la ladera humana. El P. Leppich sale rendido del confesionario,
                  pero QOzoso y fuerte. Clarea. Es ya hora de emprender el cami-                                              salva de aplausos coronó sus
                  no hacia los miles que le aguardan en otra capital o en otro
                                                                                                                              palabras.
                 país. A los muchos que acaso se prometen un triduo de sensa-
                  clones multitudinarias y efectismos vocales. A los que van a sen-                                               Todos los asistentes se diri-
                                                                                                                              gieron al salón de actos de la
                  tir, acuciante la carrera del Lebrel del cielo. A los que él va a                                           Caja de Ahorros del Panadés,
                  bañar con la paz susurrada del confesionario. El P. Leppich re-                                             donde el doctor don Juan Ma-
                  coge sus altavoces, monta en la camioneta y sigue adelante.                                                 jem, ex-alumno y actualmente
                                                                                                                              Catedrático de la Universidad
                                                                                                                              de Barcelona, pronunció una
                                                                                                                              documentada conferencia so-
                                                                                                                              bre el tema: «O fi ci os V Profe-
                                                                                                                              siones», en que señaló en pro-
                                                                                                                              fundas frases y curiosas anéc-
                                                                                                                              dotas la importancia de la pro-
                                                                                                                              fesión en la vida de cada uno
                                                                                                                              de nosotros. Terminó sus pa-

                                                                                                                              labras diciendo que doña Pa-

                                                                                                                              quita Carbó, cuya memoria se
                                                                                                                              estaba honrando con aquellos
                                                                                                                              actos, no nos perdonaría que
                                                                                                                              se perdiera el fruto de sus des-
                                                                                                                              velos si nos resignábamos al-
                                                                                                                              guno de nosotros, a ser un
                                                                                                                              hom bre «sln oficio ni bene-

                                                                                                                              fícío>.

                                                                                                                                  Los actos tuvieron como
                                                                                                                              epílogo una comida de her-
                                                                                                                              mandad. en un céntrico Hotel,
                                                                                                                              que transcurrió en medio de la
                                                                                                                              más franca camaradería de to-
                                                                                                                              dos los asistentes.

al. - Herreros, 28                                                                                                            Regala cupones
                                                                                                                                 La ACCI01~
 San-

Tejidos SANSntse- Vllafra'nca
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