Page 1 -
P. 1

.-..                            CATOLICA                             ¿Queréis la seguridad? Ahí la tenéis. El Se-
    ."                                                               ñor os dice: «Yo no te abandonaré [omds .
    ,                                                                Yo estaré siempre contigo». Si te lo prome-
                                                                     tiese un gentil hombre te fiarías de él. ¿Te
         "                                                           lo promete Dios y dudas? ¿Quieres un fun-
                            ¿;                                       damento más seguro de que la palabra de
                                                                     Dios es infalible? Sí, sí. Ello ha prometido,
                  Año XV                                             ha empeñado su palabra, estemos bien se-
                                                                     guros.
         r
                                                                                                                San Agustín

                                Vilafranca del Panadés, 12 de Noviembre de 1955  Número 44

PADRE LEPPICH, S. 1. El "Lomhardi alemán"

   .Insbruck, la ciudad recogida y cosmopolita a la vez. Adver-      graciosamente a un preguntón: En Roma han examinado mi or-
tid el brinco de los números al correr las jornadas: trece, veinte,  todoxia con cayos X, y resulta que goza de perfecta salud.
veinticinco mil. Y entre ellos los que nunca hemos tropezado
con la i.glesla, los que no acudieron a la misión, los comunistas,        Es joven, delgado, nervioso, de ágiles y decisivas reacciones.
los de vida turbia. En la avenida junto al palacio que María Te-     Con una velocidad de palabra insólita en estas latitudes <tem-
resa levantó so r los restos del antiguo, el del primer Maximí-      pe> rival de la dicción española. Pero, ojo, ahí baja este fluido
liana, es ya noche y ref esca. Pero no importa, no importa las       verbal en tronadora increpación, como esos aludes alpinos que
dos horas duras en pie bajo una luna que colorea las nieves Ve'      todo lo barren, o se remansa cariñosa, cual una caricia sobre el
cínas, B dos pasos de Nordjette. Entre la columnata del Land-        dolor humano. Un orador de pies a cabeza, sí. Pero no ello solo,
hesteater, una elemental plataforma, unos micrófonos. Yen tor-       esto es epidermis. Lo decisivo, en Leppich es la convicción,
no, un escalofrío de silencio para la palabra del padre Leppich.     el sacudimiento del hombre estero al disparar la verdad. Este
                                                                     vibrar, arder, llamear ·- «gluen » es término favorito del P. Lep-
    «El Lombardi alemán», el «Goebels. con sotana», «Un nue o        pich- de una personalidad que ha incendiado tres noches, to-
Savonarla-. Todas estas adjetivaciones comparatorias que acom-       davía Invernales de Insbruck.
pañan de sólíto el nombre d tesu íta alsaciano deben entender-
se, con un buen coeficiente de elasticidad. Del pregonero                Al hombre m derno de cine y radio y semanario gráfico, bus'
del «Mondo nuevo> le separa una notable lejanía de ento-             can 10.s carteles y los títulos de las conferencias. «Cristo o caos.
nación espíj' ítual, Be planteamiento problemático. Y en             eRebelión contra Dios» .Vaticano-KremHn-Hollywood» «La igle
~uanto a c5avonarola.. (no ofendamos al ministro nazi compa-         sia de Satanaas. El P. Leppích no persigue auditorios devotos;
Jándole con u ePfafíe») ... como respondía el propio Leppích         en e taller o a las salidas del trabajo, junto a la fábrica más ro-

                                                                                                                                                                    (Sigue en l. pllllln. 865)
   1   2   3   4   5   6