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NUESTRA PORTADA                                                                                     ~ L:S:U: por misión divino tienen el
                                                                                                        derecho y el deber de enseñar lo
Como símbolo de lo Que he. de ser                                                                       doctrino cristian o, s o n los únicos
                                                                                                        que tienen juris r1icción pera ejercer
nuestro Rambla a lo llegado de lo                                                                       de maestros en uno _di scip !ino que
                                                                                                        no dimano de los hombres, si 110
Virg en del Rosario d e Fátima el
                                                                                                    L de Dios.
próxim o miércoles, día 26, repro-                                                                                  TORRAS Y B~G~

Iducimos hoy, poro nuestros lecto-

res, el apoteótico recibimiento que
en tierras indostánico le tributó lo
           ciudad de Bombay.               ,

                                              SU P L E ~ I E N TO DE LAS HOJAS PAllnOQ UIALES

Año X I I                      Vilafranca del Panadés, 22 de Noviembre de, 1952                                                                                              Número 47

           Un rayo                                                                                  luz

Señor, la in mine n te llegada de vuestros embajadores, los mi-         ¡Venid, hombres de Vilafranca, a quiénes os embarga una

sioneros, nos an onada y em o cio na. Creed más bien, pero, que inquietud católlca. theredada de vuestro espléndido pasadol ¡Ve~

nos atemoriza el encue ntro ca ra a cara con Vos, en estos días nid, sacerdotes y religiosos, vosotros que lleváis sobre los hom-

de santa Misión, y esta convergen ci a d e miradas nos arredra y brosIa responsabilidad espiritual del pueblo encomendado, ve"

paraliza, como el ~esto de l lad ró n, sorprendido ínes pera da men- - n id a la Misión para cobrar nuevos alientos y confirmaros en la

te por la luz del guardián, q ue pone en evide n cia su f-choría. virtudl lVenid, obreros que redimís cada día vuestras vid as en

) nstalados comodamente en la rnan sión . del propio albedrío, el crisol del trabajo han'

, 10S asusta el pensamiento de u na intromisión en nuestra vida rada, para aprender todo

privada y hace asomar el sonrojoen nuestras mejillas.                   el sfrnbolo y la fuerza de

[Vuestro Evange lio es t a n duro, S eñ or ] «El reino de los cie- vuestro sacrificiol ¡Venid

los padece violencia r, y desde que Vos pronuncíásteís estas pa- empresarios y pati anos,

labras un oleaje de re celo s h a inundado el puente hecho de con-

danzas y simpatías qu e os uní a con los hombres. La responsa-

bilidad de los padres, la moral de los esposos, los deberes de los '

hijos, el escrúpulo en los negocios, la integridad en ' las costum-

bres , todo lo que co ns tit uy e e l meollo de la moral cristiana, de

la que los Man da mie n tos son el mejor compendlc.qchocan tan':'

to en es ta Hum an ida d d el siglo XX, en esta era del materialismo

y de las pas iones dese n fren a das ! ¿Quién osará poner dique al pla- vosotros, los de la lucha ininte-

cer, si ~ I es el dios de los tiempos modernos? ¿Quién se atreverá rrumpida al frente de vuestros

a poner coto a sus ape titos , s i la más insignificante de las cosas negocios y que administráis los

creadas I:S un procaz ince nti vo d e lo s bajos instintos?             bienes de Diosl ¡Venid también

Señor, hemos inte nta d o p re scindír de Vos, ' porque Ta espe- vosotras, mujeres v ílafranquesas.

ranza de ser libres nos t enía obsesionados. Hoy hemos de con' ocultas en el anonimato de vues-

fesar que nuestro objetivo, co mo en las fotografías borrosas, es- tros hogares. para que la Misión

r nba mal enfocado. En nu estro andar desolado por un mundo os muestre cómo sois destinadas

d e tlusión, la paz no ha vu elto a nuestros corazones sino cuan- a restaurar el espíritu cristiano de

do os descubri m os a Vos en el final de cada una de nuestras de' la familial [Venid, jóvenes y don-

sercíones. Aú n no habíamos vuelto la espalda a la amistad que cellas, los de la vida fácil y alegre:

I 'OS ofrecíais, q ue ya vuestro amor redentor abria los brazos pa-     vosotros. que sois la eaperanza
                                                                        de Dios y de la Iglesia, venid a
J a recibir al h ijo pródigo. No habíamos pronunciado todavía           buscar el secreto que ha de reno-
                                                                        var la faz del mundo! Os llama la
nuestra palabra de desdén, que vuestro Corazón divino solo la'          Iglesia, la Misión os espera, la
                                                                        Santísima Virgen, bajo la advoca-
I ía para perdonarnos. Y no se había consumado totalmente l.            cacíón de Fátima, os mini satisfe-
                                                                        cha. Barred, con un ademán defi-
I raició n, cuando nuestras rodillas se doblaban ya al peso del

a rrepe ntimien to y en los labíos no asomaban más que las pala-

bras d el Pescador : «¿S eñ or , a donde iremos, si Tú solo tienes

palabras de vida eterna?».                                   .

Hoy este amor previsor, oor los ca·                                     nitivo! los viejos prejuicios que os

m inos de su Providencia, nos lleva a                                   atan todavía al indiferentismo del

los pi es de la santa Misión. ¿Casuali-                                 que hace gala, con demasiada

d ad? No. Isin duda. Cada uno de noso-                                  frecuencia, Vilafranca. Porque el

tros s ab e, en su medida , la oportuni-                                pago , a vuestra generosidad de

dad con q ue llega a los esp ñtus sedíen-                               hoy será un rayo de luz diáfana
t os esta emb ajada del Cielo. De la fe'
cundidad de ;su divino ministerio es                                    ,sobre nuestras vidas; cuna luz
                                                                                                                                                                          '
                                                                                           'q ue, ilumina a los

probable que el mundo no sepa nunca                                     que gimen en las ti-

nada. Pero la luz que proyectaré, en                                    nieblasyen las sorn-

el secreto de cualquier acto misional,                                  bras de la muerte y

sobre muchas inteligencias confusas:                                    dirige nuestros pa-

las duras verdades entradas, como a                                     sos por. caminos de

bayoneta calada, en muchas vidas me'                                    paz.>

d íocres u oscuras, nos obligan a pro,

clam ar bien alto la excelencia de vuea,

tras infinitas bondades y a Qritar on

toda la vehemencia del alma :                                .. -
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