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libre                                                                             SUPLfMfNT8      Una onza de humildad va-
                                                                                                  le y a provecha más que
nmo-                                                                              D.f LAS OOJAS   mil libras de honores.

aq..uí                                                                            DA IH~OOUJALfS             Sa n Francisco de Sales

scio n  - - - - - --- - - - - -Añ o XI                                                                                      I . Ú 111 e r '() 12
        Vilafranca del Panadés, 25 de Marzo de 1951
'anca
I es-   VI V A M O S LA ALEGRIA PASCUAL

.ados   RESUR EXI T

.lico.         ¡ Resucitól Y, pu es que nu estra vida esp iritua l, desde el día               la paz a l universo
clase    en que recibimos la Gra cia en la s ag uas bau tism ales, está ínti-
         mamente unida a Cris to , La Resurrección de Jesú s ha de ser para       po r la paz cristiane de las almas
e la     nosotros un a renovación.
                                                                                         Como q uiera que la externa tranquilidad humana ha de se r
 e.sta         Nos cuesta escribirlo, porqu e nosotros mismos h em os quedado     consecu en ci a necesaria de la interior, ha de procurarse an te
         muy rezagados en todo el proceso litúrgico qu e la Ig lesia , nuestr a   tod o la paz de las almas : lograrla, si falta, lo antes po sible ; si
 IIDO    Madre esp iritua l, nos acaba de hacer vivir.                            ya la tenemos, cu idarla, defenderla y guardarl a incólume con
                                                                                  toda diligenc ia. Pues Cristo Señor, no sin grande y especial afán
pinta          Con Las. aleg rías pascuales debie ra venir a n uestr as almas     de su alma, en el día de hoy, cuand o por prim era vez se mostró
esta,    -como a la flor sig ue el frut o- La alegría de hab er ap rovechado      a sus apóstoles, resucitado del se pu lc ro , qui so aña dir a su
         la Cua resm a y los Días San tos de ta l form a qu e aigo h ay a me-     saludo de paz un regalo preci osísim o de paz, el Sacramento de
ene.     jorado en nos otros; que h ayam os sabido ofrecer alg o ta m bién en     la Peni te ncia; de suerte que en el mi smo sacro día de su tr iunfo
         espíritu de exp iación por nosotros mismos y por todos los               sobre la m uerte se fundara aquella in stituci ón que restituye y
:aba-   herma nos . . .                                                           renu eva en las almas la divina gracia, triunfo de vida sobre la
I•D su                                                                            muerte que es la culpa .
I sus         ¡ Cuántos nos habremos quedado rezagadosl.. . ¡ Cuánt os no
rovi-   habremos dejado nu estra ma y-or o m enor postra ción espiritua ll ...                                                                PI O XII
nen-    ¡ Si hubiéramos vivido la liturgia ascética de p rep aro cion a la
ibr a,  Pascual ¡ Qu é alegría para toda la Cris tiandadI ¡ Qué bien pa ra        (Primera H omilia Pa scual , 9 ab ril 1939) .
layo-   la Soc iedad l ...
rma-
               Pero, a pesrlr de qu e l a I glesia nos señala el ciclo de la Re-
-       dención como tiemp o esp ecialm en te acep ta ble al Señor pa ra
        nuestro crecimiento espiritu al, también Las alegrías pascua les,
¡51     todo t iem po es aceptable, todo m om ento es prop icio , siempre he.
        mas de esforz arnos en nu est ro pe! [eccio namiento espir itual.
 A
               S i la con temp lación , m ás o m enos profunda, más o menos
_.      superjicial, del Cristo Pacien t e, del Cristo Eucaristía, nc nos ha n
-       movido íntegra y to talm ente como cris tianos qu e las campa na s
        gloriosa ~ y g oz osas de la R esurrección penetren en lo m ás íntimo
        de nuestro ser y nos entreguem os de verdad a nutrir nuestr a m ente
        de la doct ri n a de Cristo , a m odelar nu estra voluntad según la
        del Señor, a plasmar toda nu estra vida según Cristo.

             Las naciones se debaten en un caos de d esorientación, de

        pugna belicista... la sociedad se deshace en un ciénaga de incons-
        cientes pasiones eguístas... las familias, poco más que casas de
        huéspedes, tan escasa la intimidad, la unión, el amor auténtico,
        sacrijica do ... los hombres , coda uno de nosotros, cuán po co fieles
        a nuestra vocación personal de hombres , de parientes, de ciu da-
        da nos, a nuestra profesión...

              y cuando lo comentamos, cuando pasamos nuestra reflexi án
        sobre este panorama, sentimos inquietud. .. y tal vez p ensamos

        arreglar el mundo. N o. Dejemos para otros tal respons abilidad.
              Pero , en cada uno de nosotros nadie sino uno mismo p ensará,

        ni en nuestro hogar... Ahí está nu estro quehacer: la propia y f a
        miliar perfección cristiana; dar plenitud cris tiana y human a a
        nuestra vida. Y si nos entregamos rectam ente a Cristo nos sobra-
        rán energías de las que de El recibamos para p ensar y h acer
        bien al prójimo cercano, a los compañeros de trabajo , a los con-
        ciudadanos. Yaún , por la Comunión de los Santos, a toda la
        Humanidad.

             Vivamos la alegria pascual y hagamos de ella la alegría de

        nuestra vida cristiana , de nuestra vida tomada con seriedad, con
        abnegación, abrasada de amor.
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