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-       A ñ o XI                                                    SUPLtMtNTO                                                                                                             No consiste ia perfecci ón
                                                                                                                                                                                           en no trab a r n i n g u n a
mles                                                                     Df LAS '¡'¡OJAS                                                                                                   amistad; pe r o sí en no
 ma-                                                                    DA ~ ~OOUIAL'¡;S                                                                                                   tenerlas sino b u e n a s y
os y                                                                                                                                                                                       santas.
                  Vilafranca del Panadéa.l-l.O de Febrero de 1951
 t ura                                                                                                                                                                                                Sa n Francisco d e Sales

!Y en                                                                                                                                                                                                                        ú m e r rv fi

epa-                                                                                                                                                                                 "  ,
lieo,
cion    EL TIEMPO ACEPTABLE
 ntes
caso          En el presupuesto de cada vida humana hay                                                                                                                                                                                           .. ~
o el    una asignación nada despreciable para el dolor y
stas.   el sacrificio, tributo con el cual el hombre paga a                                                                                                                                   Entremos, pues, en esta Santa Cuaresma, con las mejores
 11 dé                                                                                                                                                                                  disposicio~es de santificación, de reparación de los pecados pro
 o de   Dios, de una manera personal r continuada, las                                                                                                                                  pios y ajenos, de meditación una vez más, -en el caro tributo
  en-                                                                                                                                                                                   que este in viern o oilofran qués está pagando a la muerle,- de la
        desastrosas consecuencias del pecado de Adán.                                                                                                                                   brevedad 'de nuestra frágil vida mortal, y dediquémonos con todo
              La Cuaresma, dentro del ciclo litúrgico ecle-                                                                                                                             ahinco, con toda urgencia, con todos nuestros m edios y desbor-
                                                                                                                                                                                        da n tes de caridad, a toda clase de obras meritorias para sanar o
        siástico, con su programa de vida austera, con su                                                                                                                               aliviar las cala midades X miserias materiales y morales que aso-
        caudal de renuncias y privaciones, semeja, en el                                                                                                                                m an a flor de nuestro vivir cotidiano, '10 como quien aguarda
        terreno espiritual, la contribución dolorosa, pero                                                                                                                              efíme ras recompensas munda nas , sino en , aleg re holocausto por
        necesaria, que el Cuerpo Místico brinda a su Cabe-                                                                                                                              esta Hum an idad tan profundam ente dolorida, que cada año, por
                                                                                                                                                                                        estas f echas, en la impaciente espera de la liberación defi nitiva,
        z a, Cristo, en orden a La reparación' de aquella cul-                                                                                                                          ve ap arecer, t ras el deslumbrante horizonte de la próxima Pas -
        pa original y, en términos l5eneraLes , como implo-                                                                                                                             cua , la dulce figura de su Redentor, Jesús.
        rada remisión de los pecados de todos los tiempos.
                                                                                                                                                                                        ,- - - - - - - - - -- - -- - -• - - - - - -
              Rica de aspectos es, en verdad, - la perspectiva
        espiritual que se deriva de vivir santamente La Cua-                                                                                                                            La agrupación de la juventud obrera es e l
                                                                                                                                                                                        primer paso necesa rio para que complete.
        resma, y los que la . discuten p la combaten, los que                                                                                                                           mos nuestra lormación, a veces tan deli.
                                                                                                                                                                                        cien te. Un hoga r social es la inm ediata
        no han visto en ella, más que un tiempo piadosó de                                                                                                                              necesidad dé la J.O.C.
        preparación a la Pascua, que ha y que respetar y
        g uardar como se guarda y respeta una preciosa re-                                                                                                                                                    Procurarlo, es un d eber de toda Vilalranc.
        liquia cargada de recuerdos y de años, hay que

        cr.ee.r a l.o.s .tales legítimamente supeditados a un

        vieto pre¡UrClO o error.
               La Cuaresma es, por el contrario, viva y fe-

        cunda y, acertadamente llamada «el invierno del
        alma), ell« :p repara; en la aridez 'déL sacrificio

        anór.zimo ro».relieve, -ppr la oraci én, eL ayuno

        y las obras meritorias-, los gloriosos frutos de

        virtud que en ',todas las edades y en todos los tiem-

        pos han brillado en el firmamento de la i glesia, y
        siempre han existido espíritus selectos que haciendo
        de toda su vida una ininterrumpida Cuaresma, han

        escrito, -s-sangrando el cuerpo, pero liberando el alma de viles
        servitudes,« las páginas escogidas de la más encumbrada santidad.

                                                       I

               Abrevando el espíritu en las fuentes saludables de la Lit ur-
        gia, -tan ,¡ p ródig a y tan honda en este tiempo de salud,- la
        oración saltará fácil en los labios cristianos. Oración que ha de
        abarcar las prácticas todas de nuestra piedad particular: Santa
        Misa, Sacramentos, lecturas adecuadas, etc . Nuestras parroquias
        se desviven en estos días para dejarnos oir sin tregua la palabra
        de Dios. «LLegado es ahora el tiempo favorable, llegado es ah ora
        el tiempo de salud>, acerquémonos con la mejor disposición a es-
        cuchar la predicación sagrada .

               La mortificación del cuerpo, de la cual el ayuno corporal
         es a la lIez escuela y símbolo, no debe quedar reducida, por la
         tolerancia de la Bula, a sólo un par de días de restricción de ali-

        rmentos. Estos han sido, -desde hace tiempo, notable tristemente

         reducidos por las'~especiales circunstancias que atravesamos, por
         la insuficencia de jornales y por la inhibición de muchos qu e
        podrfan influir en su arreglo; mientras que la sujeción de los
         -&entidol a la recta razón, el cercenamiento de muchos caprichos,
         ila abstención de placeres y diversiones aún lícitas, es una obra
         personal sobre la cual casi podríamos asegurar no se ha ll egado
         Q colocar la primera piedra.
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