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       ana#IW                                                                          24 e e ,

DOMU D                                                                                                                                                          Te h ~ U
                                                                                                                                                                   U/I po
       Año tras año, al acercarse el DO MU 10 , r ebuscamos en el                  amarlo, en suma; he ahí el gesto más el egante d el crist iunis mo .         españ tt:     CI
 archivo de nuestros argu mentos teológicos las razones más de-                       . Yo no sé si ha.bréis observado con qu é.irnper 'cl'liol e y en-         señor cis-
 finitivas y eficientes pa ra lograr ésa gran co n moc ió n d e cat oli-                                                                                        co G61 Do-    Sa
 cidad que debe ser e l o bjet ivo de la gm n jornada mi si onera .                gañosa facilidad la caridad se convi ert e en egoísmo . .Pe ro 11 po co      mínie ca-
 En el fondo venimos a toca r los reso rtes d el deber, d e la obli-               que apliquemos las antenas de nuestra atenci ón al ru u nd o de              rio A lico     ,
 ga c ió n moral. D eber de just icia , de ber d e car id a d, d eb er de                                                                                       de I1Ig
                                                                                   nuestro aposto lado, veremos cómo en mucha s oca siou cs e~ is lc            ( I/ldo J),   to
 gm titud.                                                                         ' un a incomprensible fragmentación de la .caridad crisi.iunu. : Par 11      ha si ro-
        Es tá bi en . Pero , además de los motivos é ticos, exis te n otras                                                                                     lI10vid 'e l  la,
                                                                                   muchos fieles existe una caridad acti va, operante , di n ámi ca ,           Gobi de       ro
 dim ensi on es m oral es en la vida. Existen tamb ién l os m otivos               apresurada, que vierte sus energías sobre lo que se sue le n lla-                          en
 es té ticos y la Igl esia - los fielcs- que, en la magna o bra d e la              mar problemas urgentes e                                                    Fro« la
 propa ga ci ón d e la F e, tienen la obligación de c ump lir CO Il la             inmediatos: nuestros niños,                                                  «Ora I'a-     el
                                                                                    nuestros enferm os, nuestros                                                ciom la
 jus tic ia, ta m bié n han d e cumplir con la bel leza . Al fin y al ca bo        obreros, nuestros suburbios,                                                 Legio lio-    Tl I
                                                                                   nuestros Seminarios, nues-
 la Bell ez a , así co n mayúscula , es la cara visible de Dios                     tro Clero ... Para ellos, por                                               non su        q
       y es preci am ente el universali mo el que ofrece esa nu eva                10 vis to, esta es la caridad                                                              d:
                                                                                                                                                                valer eJi-    q
 d ime nsió n d e la e lega n cia . Con ello queremos d e cir qu e el DO-          de primera clase. Después,                                                   ca á» bar
MU L O es una so rp re nd e nte jornada de e leganc ia es pir it ua l.             queda para las Misi ones una                                                 en.,la Ica-   a
                                                                                   fórmula de «ca rid a d " pro-
        Qui zá la característica esencial de la elegan cia es té e n un a          tocolaria, resignada , esporá-                                               CIDII te-     1"
 d espreocupada preocupaci ón por sa lvar la be lleza Es un tejid o
 de d elicad ezaa, de atisbos, de impercept ib les hilill os es téticos,           dica, casi inoperante. Cari-                                                 rn tu         e
 d e tenues matices que, juntos, const it uye n el t apiz de la el egan-           dad de tercera. Esta postura
cia . La elegancia viene a se r como un sex to se n tid o qu e capta y                                                                                             He ido     1
 repudia todo lo ba jo, lo mez qu i no, n o só lo pOI'que es malo , sino           \ misio.nal no es caliente, n. i                                                           d
 porque es feo, <d e ma l gusto ,. Co nv ie ne incid ir en esta expre-                                                                                          para ltla
sió n popular y adve rtir que re a l me nte la elega ncia es c om o un              acuciante, no es urgenclll
 e tu ct o » del es pí ri t u o una facu ltad y ca pac id a d human ísi ma y        ni pasión, sino más bien un                                                 un a di-
                                                                                    resignado cum pi uu ien to de                                               cióll rce-
feliz para g u~ ta r , sa borea r y asimi lar la bell eza y para se n t ir          lUI inc óm odo deliac, una s-                                               dario /0-
                                                                                    peci e de u na fr ía «po lí tic a                                           neret rnz
 in riutivuui eute la repugnancia de lo feo ,                                       d e bu ena veui udud s .                                                    ye, T,l ar-
                                                     1 .'                                                                                                       t ITa
        Vin ic u do al c r is t ia n is m o y co uc retu mcute a la 19l csia , el     Es ta fórmuLa uu e mu s d e
                                                                                                                                                                grup
 oq uid , d e s u c lega n cia , r eside en la divina se nc illez co n qu e        se r il st a , es d é In¡ I gustv,                                           tino

 ha ce y cx ige lo e xt rao rd i na r io y so b re h u m a n o .                   i n el egaut e . He, e la una pe-
                                                                                   nuria o fal a de capacidad
      En la s p ' (Tinas del Evang li o y 'o nsig u ient em ell te e n el es -
                                                                                   r axa el a uior ,
pí r it u aut énti co de la 19leaia s e pe rcibe co n c larid ad la a versi ón
a lo vul gar . Quizá el C ódigo o la síntesis más pe rfecta d e la ele -           E l D01'vlUND co n vo c a ba-
ga ncia espiritual encu ntra en las pági as adm irables del
Se rmó n d e la Montaña , Jesús r om pi ó los mo ldes d e una moral                jo s us bauderas no s ólo a los
ex cesi va m e n te humana, lógica y nat u ra l para in trodu cir e n su
                                                                                   hombres de buena volun-
m ensaje forma y modas que pOI' u indi c uti líle n o vedad y
                                                                                   tad, sino a 105 hombres de
sen cill ez, so n elementos cons t itutivos d e la más aut éntica e le -           árist ct ~ia eap ' itua l. €O ll
gancia . Lo vulgar era amar a l amigo y od iar a l enemigo , p o n er
la felicidad en lá riq eza, exa ltar l a b rava d efensa de los pr"O-              ell o hemos de logl'ar que la
pios derechos . Lo e legante es so nreir ll orando , despreciar la ri-
qu eza, negarse a los gOCf'S d e la ca r ne, a mar a los de scono idos             19le!!ia 8! .m ás de ser bu eua y verdadera, sea tambi én b ella . Y
 y a los enemigos y prese nta r a l a gresor i racundo la gracia b lan-
                                                                                   quiz na a pueda embellecerla más ante propios y extrañ os que
ca y fría de la e ot ra mejilla ».
       He aquf que el me nsa je d el D OMUN D, a poco que se re-                   esta perenne actitud misionera, universalista, que no atiende al

ilexioue, despojándose del grave r opaj e d e l o jurídi co , del frío             fácil canto de sirena de las «ca ri d a d es egoístas" y de las «p ru den -
y hierático sentido del «d eb en , se r e viste co n una nu eva gracia
atractiva, humanísima y simpática, al introducirse en las pro-                     cias imprudcntesv . «q'od os hemos sido t entados alguna vez- s -
 vincias de la elegancia espiritua l. Den t ro d e los múltiples gra-
dos y matices de la caridad, hay tam bié n fo r m as de vu lga r id ad ,           cribía José María Pemán en un artícul dedicado al B O MUN D
amar al amigo, al hermano, a l a espo a; vo lca r e l corazón sob r e
el enfermo inmediato, sobre el s uburbio que nos cir cu ye como                    1945- por esta tentación plástica e inmediata: ¿Para qué du'r
uu anillo de miseria, desvelarse por lo q u e n os interesa es , mu-
ch as veces, trasladar la caridad a l campo de los i ntereses cr ea d os.          para las Misiones, si tenemos a veinte metros de nuestra casa

       Lo difícil, lo que se sa le de lo corriente, lo elega n te, en              el tugurio, el ' suburbio, la miseria espiritual y corporal? .. ~
una palabra, es amar al desconocido, pro yectar el corazón más
allá d e nuestra s riberas y de n ues tros ma r es so bre un invisibe              Pero, después de dejarse llevar un minuto por la plasticidad de
vergel de «ig n o ra d as rosas», h a cer q ue el próximo sea de hecho
no tan sólo el hombre próximo, sino también el hombre leja-                        esta idea inmed1ata vi a, ¿no med~s «toda la belleza» d e ven-

no e i n accesibl e , y ent"r~ar~ e, trabajar, d~ivj'vir~e pOI' él,                cer la imagen por.Ia.idea, la sensibilidad por a razón , y decir :

                                                                                   «No; a pante de es~o, también para e l indio, paxa el chilla , para

                                                                                   el morm ón'? Todos los «ci ud a d a nos del mundo ' , los pacifistas,

                                                                                   los internacionalistas con sus pret endí 011S sup ~l'iorioad es ele ga n -

                                                                                   tes, quedan vencidos 01' el sim p le fiel cristiano , qu e , a la pu er,

                                                                                   t á de la Ig ~sia, el ~ ~ Misional da para aqu el se r e~Ó'ti ~ o, ~ ~­

                                                                                   gro O amaeillo, la misma moneda que da para la \'f'CI~a inv áli-

                                                                                   y con d 6s hijos ).                 40 ' ,  ante; V,:

                                                                                     II ~~~i t R jv~oili tij ~~
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