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E L O G I O DE LOS DEFECTOS                                                       —

      ¿Se puede y es moral hilvanar el elogio de los defectos?          autores, en su mayoría - e s ló-
      Lo hacemos plenamente convencidos de que nadie se tomará         gico creerlo asi— jóvenes, que
el rábano por las hojas, como suele decirse, sino que, compren-        no llegan a los treinta años. Y
diendo el porqué elogiamos los defectos, procuraremos aprove-          si bien es verdad que un gran
charnos de los que tengamos —que nunca faltan— en beneficio de         porcentaje de ellos no usará ya
la propia perfección espiritual.                                       más de las Ínfulas de autor tea-
                                                                       tral, no es menos verdad que
      Podríamos considerar el defecto como un mal necesario del        cabe deducir que si las dos me-
espíritu. Si la sociedad tiene males de este índole y los ciee pro-    jores (?) obras son inmorales,
vechosos, cada uno de nosotros, en lo más intimo y lo más sen-         las que no son tan «buenas»,
sible de nuestro ser, débelos considerar igualmente provechosos.       ¿cómo deben ser?... Y algunas
                                                                       ellas, seguramente, figurarán en
      Esto no quiere decir —y es obvio el decirlo— que debemos         carteleras teatrales.
fomentar los defectos, no. Nuestras mejores energías débense di-
rigir a extirparlos de la propia personalidad. Pero sí quiere decir       Una desagradable consecuen-
que los defectos que nuestra máxima voluntad no haya vencido,          eia debemos sacar de tan nefas-
nos deben aleccionar , y humanizar en el juicio que de otras per-      to veredicto: Que a los futuros
sonas y de nosotros mismos formulemos, siendo indulgentes con          dramaturgos españoles no les
los ajenos y severos con nosotros.                                     cuadrará el nombre de litera-
                                                                       tos, por falta de aptitudes, o
      Es el propio defecto un vehículo de la caridad en la califica-   que no les cuadrará el nombre
ción de nuestros hermanos; es el fiel que señala el peso —el va-       de españoles, por falta de mo-
lor— déla virtud. Nuestros defectos —nuestras debilidades-            ralidad.
nos obligan a ser indulgentes con los defectos del prójimo. Y es
el defecto, — el propio detecto — lo que nos debe acuciar en la           No está todo perdido, natu-
perfección de una de las virtudes que más debemos practicar y         ralmente. El Tiempo es buen
amar: la humildad. Sin el conocimiento de los defectos, el huma-      maestro para perfeccionarse en
no orgullo — defecto y grande — llegaría a un tan exacerbado          las bellas aficiones literarias, y
grado que ni ante el mismo Dios nos reconoceríamos inferiores,        la Vida —con sus formativas
—y el mismo amor de Dios nos libre de tal aberración—, llegan-        adversidades— es buena con-
do, por este camino a una perdición segura.                           sejera para hacer apreciar to-
                                                                      do el valor que la Moral encie-
     ¿Se comprende el por qué hacemos el elogio de los defectos?      rra para la Humanidad. Por
                                                                      ello, esperamos que con los
LITERATURA Y MORAL
                                                                      años, con buena voluntad y,
   Una noticia, nos ha sugerido    hombres conscientes y como         sobre todo, con la ayuda de
el presente articulo.;^La leímos»  literatos. Porque , ' lector, d a  Dios, quizá llegarán a formar
la pasada semana, en los día-      mucho que meditar que de las       legión en nuestro pais los lite-
n o s de la Capital: El premio     460 —cuatrocientas sesenta—        ratos con suficiente moral para
único del Concurso Nacional        obras presentadas, las dos úni-    no obligarnos a quemar libros
de Obras Teatrales de autores      cas que aun sin poseer los sufi-   y a patear comedias; para, en
noveles, convocado por el Tea-     cientes méritos artísticos para    ñn, poderlos considerar verda-
tro Español, de Madrid, quedó      llevarse el premio entero—que      deros literatos españoles. Que
desierto» por s e r manifiesta-    por eso lo partieron—, a las       en España, antes que la Litera-
mente inmorales las dos obras      dos, precisamente, no se les       tura está Dios.
que, por méritos artísticos, el    puede otorgar, por ser irrepre-
Jurado había acordado repar-       sentables debido a la inmorali-    Aportando vuestras fotografías
tir.el premio.                     dad que en sí llevan.              sobre escenas del trabajo al
                                                                      Concurso de A. C. y Agrupa-
   Triste y vergonzosa, en gran       Y esto tiene mucha más tras-    Fotográficdi cooperas a difun-
manera, es la noticia. Triste      cendencia de la que nosotros       dir el concepto cristiano de la
para l a Moral y vergonzoza        mismos le damos. Ten en cuen-
para el Arte. Y desoladora y       ta, lector, que se trata de auto-        dignidad del Trabajo.
alarmante, por partida doble,      res que nunca seles ha repre-
para el futuro español, como       sentado obra alguna. Que son
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