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FUNCIONES POPULARES

                                                                                                   por el Rvdo. José Maideu, Pbro,

      Talea podemos llamar a boca llena a las funciones                              eA^Jiem a Betlem a veure el Jtí[essies
que celebra nuestra santa madre la Iglesia en las fiestas                           anem a Betlem i Vadorarem,^
navideñas. Y no porque en ellas tengan cabida toda suerte
de" personas, caballeros y señoras, jóvenes y señoritas, niños  y después de interpretar el símbolo de la F e y el majestuo-
y niñas; ni porque el objeto de su culto sea Jesús-Niño,        so «Sanctus» de los Querubines y el recogido y fervoroso
tan popular y accesible, hoy como en los días de su mortal      «Agnus Dei», renace el reposo en la meditación de la
cai^ra, a todos los fieles; sino por la música. Música popu-    exhortación eucaristica que dirige el celebrante al pue-
lar" brotada de todos los pechos, vibrante en todas las gar^    blo atento y devoto, que sigue para desbordarse de ;
gántas, que atrae a las gen-                                    nuevo el fervor popular en los cánticos dé la Sagrada
tes con irresistible empuje y
las mantiene cautivas en tor-                                                                            Comunión interminable.. -
no al Divino Jesús.                                                                                      ineíable... y sorprendente.

       Cuando en las calla-                                                                                   Y concluye la Misa re-
das horas de la noche, las                                                                               zando y cantando el pueblo
campanas, con regocijado                                                                                 sin cansarse de repetir:
acento, convocan a los fieles
a adorar al Dios del pese-                                                                                                 eLa nit de Nadal
bre, es de ver como el tem-
plo en cortos instantes se                                                                                                és nit d'alegria
llena hasta rebosar de ado-
radores que vienen a cantar                                                                                               el Fill de Maria
al Divino Niño- Es ya me-
dia noche y                                                                                                               és nat al portal.9

                              <':Les dotze van tocant                                                          ¿Te cansas, lector, de
                             ja és nat el Rei Infant '                                                   leer la serie de cantos de
                                                                                                         estas funciones? Pues yo te
                        Fili de Jkfaría...»                                                              digo que la gente no se can-
                                                                                                         sa de cantarlos; te añado
mientras al son argentino del órgano,'^ con la trompetería       que el que ahora te habla, dichosamente encargado
majestuosa y los «llenos» claros y vibrantes entona el pue-      de ejecutar la música de estos conciertos divinos, sus-
 blo lleno de fe y entusiasmo.                                   pira cada año esperando que llegue la noche navide-
                                                                 ña, y no cabe en sí de gozo en medio de tales funcio-
                              9iÁ.clarida, heneida               nes. Es un hecho innegable que dondequiera que se
                                                                 implanta el canto popular en la iglesia, el fervor se encien-
                              venturosa nit de Nadal,,,9         de, el entusiasmo aumenta y el culto eucaristico se convier-
                                                                 te en frecuente, pública y solemne adoración. Y el resorte
 Ya aparecen los sacerdotes, ministros del Altísimo, empe-       que produce este incendio sagrado? lo repetiré, es el canto
 zando la devota y fervorosa Misa solemne cantada por el         popular. Sigan, pues, las multitudes apiñándose en tomo al
 pueblo, gran masa popular entrelazándose las voces blan-        culto divino, llenando el recinto santo con sus uniformes y
 cas, ligeras, puras, argentinas, con las de los hombres, len-   entusiastas voces, ejecutando así el canto verdaderamente
 tas, variadas, graves, alternando los «Kyries» severos, si-     popular y religioso, el canto que saliendo de lo íntimo de
 guiendo el «Gloria in excelsís Deo» jubiloso y triunfante       los corazones resuena en las sagradas bóvedas y, traspo-'
 que da paso al Ofertorio y a la Adoración bulliciosa y sor-     niéndolas espiritualmente, llega hasta los oidos del Corde-
 prendente de sencilla majestad, que deja un consuelo            ro Inmaculado, mezclado con aquel otro cántico nuevo que
 inmenso en nuestros corazones besando y cantando al Ni-         resuena en las aulas celestiales. Gloria a Dios en las altu-
 ño-Dios:                                                        ras y paz a los hombres de buena voluntad.

Tradicionales P A S T O R C I L L O S en nuestro Centro

        «L' ESTEL DE NAZARETH»

D|as 2 7 de Diciembre de 1 9 4 2 y 1, 3 y 6 de Enero de 1 9 4 3
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