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LOS BELENES

      Poca cosa                                      des dispendios, sólo buena voluntad, amor a Je-
                                                     sus y un poco.de gusto artístico, el que todos te-
      pod e mes                                      nemos, ateniéndonos con todo a algunas ñor-
                                                     nifls.
      afladiral re-
                                                         Un Belén, fuera de la imagen del Niño Je-^ús
      lato que nos                                  acompañado de la Virgen y San Ic^é, no ha de
                                                    jstar constituido por objetos de un valor fuera
      hace la «Ho-                                  del alcancé de los pobres, sino por cosas que to-
                                                    dos tenemos a mano. La naturaleza es pródiga
      ja Domini-                                    en piedras, tierra, plantas y arbustos en medio
                                                    de las cuales Jesús nació. Con que esté arregla-
      cal» del do-                                  do con un poco de gusto artístico, nos basta
                                                    lengamos siempre en cuenta que el mejor Be-
      minio pasa-                                  lén será el que exprese mejor la realidad pinta-
                                                   da tan magistralmente por la liturgia de este dia
      do, del ori-                                 que es fiel expresión del Evangelio y por consi-
                                                   guiente será el que nos dará la idea más clara
      gen de los                                   de la pobreza y humildad del Niño Jesús al ba-
                                                   jar a la tierra para que nosotros fuésemos ricos
      Nacimientos                                  y herederos del Cielo.

      que en los                                                                                             F. C

      Templos y la

. ,.  familia cons-
truyen los cristianos para conmemorar con el

máximo esplendor el nacimiento del Niño Dios

En todos los pueblos cristianos del orbe se exte-

rioriza de esta manera su regocijo por tan faus-

to acontecimiento. Hemos de suponer que los

primeros cristianos expresaban su alegría con

esta clase de manifestaciones aunque las noti-

cias que la Historia nos ha legado se remontan

solo al siglo IX. Los Templos, los Monasterios

e incluso muchos religiosos en sus celdas parti-

culares como también un sinnúmero de familias

rodean la imagen de Jesús Infante con el mismo

ambiente y circunstancias que tuvo en el Pese-
bre de Belén.

    Es muy consolador ver como cada año va en
aumento el número de familias y entidades que
tributan tan grato homenaje al Niño Jesús, dan-
do a esta época del año litúrgico un sabor cris-
tiano como no la tienen las demás. De desear
sería que todas las casas cristianas dieran a Je-
sús este culto en familia.

Para conseguirlo no,serán necesarios gran-

Mices fiestas de nauidad y Uño Tiueua

   desea et Centro de Ucción Catótica a todos sus socios
      U a tos sascñmores de <-^ncción Catótica^ inuitdndotes a
          rogar mucho a Dios mm conseguir q.ue ta ¡áaz
             Que tos ángetes anunciaron a los fiastores
                 sea una consoladora realidad fiara
                     Csfiaña u piara todo el mundo
                        durante el firóximo año 1943
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