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POR LA PAZ DEL MUNDO

        De nuevo la Humanidad tiene que celebrar el        vo orden». Los hombres no han perdido la éspe-
 Nacimientoldel Señor entre los sufrimientos y con-        ranza..
 gojas, espirituales y físicos, de la guerra.
                                                           Mirando las diñcultacíes que este cnuevo
        En medio de la alegría espiritual que en este
 dia brota de lo más. hondo de nuestro ser y que           orden> ha de encontrar en un mundo maltrecho
 nada ni nadie puede impedir, los medios de des-
 trucción y los que el hombre ha puesto al servicio        por la guerra, es por lo que consideramos relati-
 de aquéllos, como la Prensa y la Radio, siguen
 dominando por el mundo, ahogando, si cabe, con            vamente fáciles los esfuerzos que para la termi-
 su potencia negativa, las llamadas angustiosas e
 insistentes que el Vicario de Cristo ha dirigido a        nación de la lucha hace cada uno de U s bandos
 los hombres, invitándoles a la^cordura y medi-            contendientes.
 tación.
                                                           LA VICTORIA CONTRA EL ENEMIGO ES
      Se nos parte e 1
 alma al imaginarnos                                       FACIL, EN COMPARACION CON LA VICTORIA
 el s u f r i m i e n t o de
 tantas m a d r e s , de                                   CONTRA UNO MISMO. Y el gran problema de la
 tantas esposas, de
 tantas doncellas con                                      Paz, será, suponiendo la victoria de uno de los
 el corazón y el pen-r
Sarniento evocan do                                        bandos adversarios, la ordenación de esa Paz, en
 de continuo a los
que se fueron y con                                                                      lucha contra las mi-
el temor constante
 de que quizás ya no                                                                     serias que trajo esta
exista aquel ser que
 un día llevaron pe-                                                                     guerra, y más aún
gado a sus entrañas
o con el cual ligaron                                                                    contra el propio orgu-
su propia vida en el
altar, o que les hizo                                                                    llo desatado del ven-
sentir [en su propio
c o r a z ó n Tos goces                                                                  cedor.
santos del amor pu-
ro. Esto, unido a los                                                                    Previendo esta
i n f o r t u n i o s de los
prisioneros, de los                                                                      posibilidad, y de-
heridos, de las mu-
c h e d u m b r e s hom-                                                                 seando ahorrar a la
brientas y sin espe-
ranza de p r ó x i m o                                                                   Humanidad el dolor
auxilio, hace sentir
péso sobre nuestro                                                                       de unaPazfrustrada»
espíritu acongojado.
                                                                                         el Papa, iluminado
     Y sin embargo, nuestr.os ojos se vuelven espe-
ranzados al oir la voz del Papa, Y con el ánimo                                          por la Gracia de
más tranquilo contìide!T.n>os la realidad del mun-
do, en íTUíírra, pero t a m b i é n sus posibilidades pa-                                Cristo," el Salvador
ra el din iií: paz.
                                                                                         del mundo, ha hecho
     El clauiur general y consíaHíe q u e se hace oir
en todos los Inoares de la tierra, por todos los                                         conocer las cinco
gobiernos y sobre todo por los pueblos que aque-
llos rigen, es el deseo y la esperanza de un «nue-                                       premisas esenciales

                                                                                         para esa Paz y para

                                                                                         el nuevo orden que

                                                                                         nos ha de venir con

                                                                                         ella.

                                                                                         E s t a s premisas

                                                                                         que el edulce Cristo

                                                                                         de la tierra» estable-

                                                                                         ciera en su mensaje

                                                                                         de Navidad del aflo

                                                           pasado, fundando asi

                                                           el cnuevo orden» so-

                                                           bre los inmutables

                                                           principios morales,

                                                           han sido en el transcurso de este año desoídas, y

                                                           por eso la Humanidad sigue escril)iendo las pá-

                                                           ginas más dolorosas de su Historia. Dios haga

                                                           que los oidos no sean sordos a las meras pala-

                                                           bras y deseos del Papa. Hoy,          la cuna del re-

                                                           cién nacido Emmanuel. le rogamos para que' se

                                                           apiade de los hombres y les guie por la senda de

                                                           la justicia hacia la Paz, siguiendo las normas dic-

                                                           tadas por su Vicario en la Tierra.
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