Page 1 -
P. 1

Acción (Católica

    SUPLEMENTO DE LAS HOJAS PARROQUIALES -NÚM. 7 5 - VILAFRANCA DEL PANADÉS, 1 8 DE OCTUBRE DE 1 9 4 2

 LAS MISIONES Y LA GUERRA                                                    salvo* Podéis también dar vues-
                                                                             tro óbolo con la intención de o-
        Hoy es el día destinado en todo el orbe a las misiones católicas.    frecer sufragios por un s e r
        Mil cuatrocientos millones de infieles, más de la mitad de los       querido.
 habitantes del globo, desconocen a Dios. Miles de kilómetros de tie-
  rras inhospitalarias al cuidado de un solo misionero. Peligros múl-           El Padre Santo, el Vicario de
 tiples de fieras y salvajes. Cansancios y enfermedades por diferencia       Jesucristo, llama a vuestro co-
 de clima e inclemencia del tiempo. El misionero no conoce el des-           razón pidiendo plegarias para
 canso. Monseñor Constantíni. que fué Delegado Apostólico en China,          que se restablezca la paz en la
 en un mensaje radiado estos últimos días contaba que habiendo              justicia y en la caridad y supli-
 caído una bomba en una casa de religiosas de China, acudió el               cando vocaciones y ayudas para
 Obispo y encontró a la superiora que miraba el embudo abierto por           la dilatación del Reino de Dios
 la explosión. —¿Ha habido, muertos?— No. — ¿Han tenido miedo?—              en todo el mundo. Dad vuestro
 Monseñor —respondió la religiosa—, yo no he tenido miedo: el                óbolo a los misioneros como lo
 cuerpo es el que ha tenido miedo.                                          dariáis a l mismo Jesucristo,
                                                                            quie'u nos ha hecho oir el ge-
       ¡Admirable respuestal El alma de los misioneros no tiene miedo,      mido de su corazón adorable:
 sino que sobrepuja y domina las ansias y dolores de estos tiempos          ^Tengo otras ovejas que no son
 tremendos; pero el cuerpo sufre. Y a todas las calamidades que de          de este redil: también aquéllas
 natural enciérran^ liay que añadir las que la guerra aumenta. Treinta      hay que traerlas a Mt; y habrá
 misioneros y una religiosa han sucumbido en estos últimos tiempos          un solo aprisco y un solo
 y en diferentes lugares. Dieciocho han perecido de una vez por el          Pastóry>.
 torpedeamiento del buque que los transportaba. Centenares de mi-
 sioneros en todo el vasto campo de las misiones están internados o                 ESCUELAS
arrestados o. se ven arrojados de un lugar para otro, sufriendo no          «Milá y Fontanals>>
sólo las molestias del cuerpo, sino lo que más les angustia: el
abandono de su labor apostólica.                                            para jóvenes obreros

      Nosotros nos inclinamos ante el sacrificio de estos heraldos de          Se admitirán inscripcio-
la fe, ofreciéndoles el homenaje de nuestro amor, de nuestra admi-         nes desde el día 26 al 30
ración y de nuestras plegarias. Se nos pide oración, que todo lo al-       del corriente mes, en el
canza, sacrificios para que nuestros méritos hagan fructífero el apos-     primer piso del Centro de
tolado y limosna para sufragar los enorme gastos que ocasiona la           Acción Católica (Herreros,
Obra de propagación de la Fe. Porque a pesar de que la suma reco-          38), de siete a ocho de la
gida en lo que va de año por el Consejo Superior de las Pontificias        tarde.
Obnis Misioneras, supera la de otros años, —no obstante la guerra
y las privaciones de todo género de las naciones—, no son lo sufi-            Como se anunció, las
cientes para atender las necesidades también multiplicadas de las          clases y material escolar
Misiones. Un Obispo escribe: «...Me permito observar, no obstante,         serán gratuitos, debiendo
que el socorro enviado es insuficiente en absoluto, porqjie no basta,      solamente abonarse cinco
ni de lejos, para cubrir el coste de la vida y los impuestos de guerra.    pesetas iniciales, de una
Lo que significa que no queda nada para las obras misionales que,          veE o a planos semanales,
sin embargo hay que continuar; ni para la reparación urgente de las        como derecho de ínscrip'*
iglesias, capillas, escuelas y residencias detruidas, incendiadas o sa-    ción.
queadas...» Continúa especificando daños y tribulaciones para ter-
minar recomendando insistentemente su misión tan necesitada y
tan probada. De todas las Misiones llegan llamadas semejantes.

      Escuchad, hermanos, la voz apremiante de los misioneros.
Unios a sus ansias y a sus plegarias. Sed como siempre generosós.
Sí con nuestras limosnas, ayudadas por nuestra oración, coopera-
mos ar salvar una alma, es casi seguro que tendremos l a nuestra a
   1   2   3   4